Escándalo del Liceo Francés: ¿se robaron más de 4.000 millones de pesos en la compra de una casa?
Durante meses se alimentaron rumores malintencionados contra el rector y otros funcionarios

Liceo Francés y dinero Colombia. Fotos: Liceo Francés / Getty Images

Desde hace casi diez meses, en el Liceo Francés Louis Pasteur de Bogotá empezó a correr un rumor que tenía como objetivo dañar la imagen del rector Maxime Prieto, la jefe jurídica del colegio, Ivonne Jiménez y el jefe de operaciones, Oscar Wagner.
Se habló del desvío de más de 4.000 millones de pesos. Se dijo que la compra de un predio que sería dedicado al preescolar del Liceo se había hecho con un valor ficticio e inflado. Se repitió que hubo información que se ocultó a los padres de familia.
Solo hasta esta semana el rumor se puso en blanco sobre negro gracias a la carta que por orden del actual Consejo de Administración del Liceo produjo la oficina de abogados Riveros Bazzani, en donde indican que se le informó a la Fiscalía General que “determinados directivos” conocían un avalúo independiente del inmueble que en el colegio llaman la Casa Azul.
Ese documento, dice la carta, arrojaba un valor “al menos del 50 % más bajo” que el precio final de compra. Y no lo conocieron todos los miembros del Consejo.


El avalúo independiente
Tras años de buscar un lote, un edificio, un lugar en el barrio de La Cabrera para ampliar las instalaciones del Liceo Francés, la casa azul de la Calle 87 No. 8-44, con un letrero del ICBF en su antejardín parecía ser la solución ideal. Una construcción de 972 m² sobre un lote de 1.280 m² a media cuadra de la sede principal del Liceo era perfecta. El colegio buscó al ICBF y expresó su interés en comprarla.
Luego de recibir un primer avalúo por parte del ICBF con cifras desactualizadas, el Liceo encargó un avalúo a la firma Ventas & Avalúos S.A.S. El informe, fechado el 8 de junio de 2023 y firmado por Omar Isaza Isaza y por el ingeniero Benjamín Herrán Rodríguez (R.A.A. AVAL-7167575), llegó a una cifra: $7.552.000.000. Valoró el terreno a $5.900.000 por metro cuadrado. A la casa le asignó cero pesos.
Once meses después, el 20 de mayo de 2024, el colegio firmó la escritura 588 en la Notaría 42 de Bogotá y pagó $12.015.162.000.
Ahí nació la discrepancia madre del rumor de los 4 mil millones. El avalúo independiente estaba un 37,1 % por debajo del precio de compra. Visto al revés, el precio lo supera en un 59,1 %.


El correo del 14 de junio de 2023
El miércoles 14 de junio de 2023, a las 10:42 de la mañana, el avalúo independiente llegó al correo de Ivonne Jiménez Chamorro, quien firma como adjunta de la Dirección Administrativa y Financiera del colegio.
Seis horas después, a las 4:40 de la tarde, Jiménez lo reenvió a dos personas: el rector, Maxime Prieto, y el presidente del Consejo de Administración, Javier Díaz de Miranda. En el mensaje dejó una advertencia: “Sale mucho más bajo que el que nos dió ICBF del año 2021”.
El colegio tenía, entonces, otro avalúo: uno del año 2021 que le había entregado el propio ICBF unas semanas atrás cuando se contactó a la entidad por primera vez. Jiménez escribió su valor como “$11.867.932”, una cifra a la que le faltan dígitos y que sugiere un monto cercano a $11.868 millones. Cerró el correo proponiendo una reunión con el avaluador para que explicara su concepto “y así enviarlo al ICBF”.


Lo que se sabía en el Consejo
Tres años después, Javier Díaz de Miranda, uno de los dos destinatarios de aquel correo, confirmó a Caracol Radio que no recuerda haber informado a la totalidad del Consejo de Administración sobre la existencia del avalúo independiente.
Ivonne Jiménez, quien le hizo llegar el avalúo, respondió a Caracol Radio: “Es responsabilidad del presidente, del Consejo de administración o de cualquier junta, compartir la información con los demás miembros. Que es el canal de información. Es él quien lleva la batuta en el Consejo de administración”.
El correo del 14 de junio de 2023 muestra que Jiménez no retuvo el avalúo: seis horas después de recibirlo lo reenvió al rector y al presidente del Consejo, con una advertencia sobre su valor y la propuesta de reunirse con el avaluador.
Cecilia Urrutia no aparece entre los destinatarios de aquel correo: en junio de 2023 todavía no integraba el Consejo. No sería sino hasta octubre de ese año que resultó elegida para el Consejo y fue nombrada su vicepresidenta. Hoy ella es quien preside el Consejo de Administración y, según la carta de Riveros Bazzani, fue quien amplió la denuncia ante la Fiscalía el 25 de agosto de 2026.
Urrutia ya integraba el Consejo de Administración cuando se definió la compra. Sobre lo que ella sabía, Díaz de Miranda le dijo a Caracol Radio: “Ella conoció el avalúo independiente y revisó todas las actas sobre el asunto incluso antes de su ingreso al Consejo de Administración. Tuvo conocimiento de todo”.
Otro integrante del Consejo recuerda una escena de noviembre de 2023, el día en que se dio luz verde a la compra de la Casa Azul. Poco antes de la reunión del Consejo llegó a la oficina del rector y encontró a Díaz de Miranda y a Urrutia conversando sobre un avalúo, con copias de un documento. “Tan pronto me acerqué para saludarlos cerraron rápidamente la carpeta”, relató.
Caracol Radio le preguntó a Cecilia Urrutia si en su momento conoció el avalúo independiente. La actual presidenta del Consejo de Administración señaló que “en ese momento, el consejo entrante, que estaba en su primera reunión formal de trabajo no sabía del proceso, que se adujo venía de tiempo atrás y se presentó como una oportunidad singular y de muy buen precio. Fue hasta mucho tiempo después de la compra del inmueble que el consejo conoció que había un avalúo mucho menor”
Sobre lo que afirman Díaz de Miranda y el otro integrante del Consejo, Urrutia respondió: “En las actas de consejo y en los anexos no hay nada de un avalúo independiente que es prueba documental fiable sobre cómo se dieron los hechos en la época. No conocí un avalúo independiente ni participé de una conversación en la que se mencionara. Que extraño que ahora alguien ‘recuerde’ eso y que me involucre convenientemente en esa conversación”.
Por qué la casa valió cero
Lo que no dicen Cecilia Urrutia ni la firma Riveros Bazzani es cómo llegó el avaluador del colegio a $7.552 millones. Hizo una resta. Primero calculó cuánto valdría el inmueble si la casa ya estuviera restaurada: $12.554.684.949, un 4,5 % más de lo que el colegio terminó pagando.
Después le restó lo que costaría restaurarla: $5.054.400.000, a $5.200.000 por cada uno de sus 972 m². Y a la casa, tal como estaba, la ubicó en el último escalón de la tabla de Heidecke, el que describe una edificación “sin valor, valor de demolición”. Así, la construcción quedó en cero pesos y el avalúo se redujo al valor del lote.
Pero la Casa Azul no se puede demoler. Es un bien de interés cultural, una limitación que desde 2017 consta en su folio de matrícula. El artículo 7 del Decreto 606 de 2001 ordena conservar sus características originales, sus antejardines, sus patios, sus áreas libres y cada uno de sus árboles.
El colegio no compraba un lote vacío. Compraba el lote y la casa como un solo inmueble y, según publicó la revista Cambio en marzo de 2024, se comprometía a restaurarla y conservarla según su arquitectura original.


El avalúo del ICBF
En cuanto al ICBF, dueño de la casa desde 2013, tras la adjudicación que le hizo el Juzgado 18 de Familia de Bogotá en una sucesión. El 25 de julio de 2023 pidió un avalúo de la Casa Azul a Dalfre Ingenieros Consultores Ltda. El informe INM-075/2023 llegó el 8 de agosto: $12.015.162.000, un 6,5 % por encima del avalúo catastral del predio para 2023, que era de $11.283.041.000.




Dalfre valoró el metro cuadrado de terreno en $4.500.000, a partir de cuatro casas en venta en el sector, y el de construcción en $143.000, después de depreciarlo 91,77 % por edad y estado. Y luego sumó un “valor histórico” del 100 % al terreno y a la casa.


No era la primera vez que el ICBF le ponía precio. La casa estaba en su plan de venta desde 2015, cuando la Resolución 7888 de ese año le fijó un precio mínimo de $8.084.624.000 según avalúo de noviembre de 2014. En 2021 hubo otro, el mismo que Jiménez citó en su correo por valor superior a los 11.000 millones de pesos.


Adónde fue el dinero
La venta pasó por Central de Inversiones S.A. (CISA), el colector de activos del Estado que comercializa los inmuebles del ICBF. Según publicó Cambio, entre el 11 y el 15 de diciembre de 2023 hubo una puja por la casa en CISA. Se presentó un solo oferente: la ACFE.
El 29 de mayo de 2024, la Oficina de Registro de Bogotá inscribió la compraventa en la anotación 011 del folio 50C-1010827. Vende el ICBF (NIT 899999239-2); compra la ACFE (NIT 860006338-1). Valor del acto: $12.015.162.000.


Un mes después, el 27 de junio, el ICBF sacó de sus inventarios el terreno y la construcción de esa matrícula. Sus estados financieros de 2024 registran el ingreso: los recursos de la Sede Nacional por venta de activos provienen de la comercialización que hace CISA, y el tercero más representativo del año fue la ACFE, que adquirió el predio ID CISA 17900, “Predio La Cabrera”.
La primera parte de la operación está en la página 68 de las notas. Allí el ICBF registra la salida de la matrícula 50C-1010827 de sus inventarios en dos placas: el terreno (placa 475022), por $8.089.824.600, y la construcción (placa 475023), por $821.263.000. Es el valor en libros de la casa: $8.911.087.600.


La segunda parte está en las páginas 211 y 212. En la subcuenta 480805, ganancia por baja de activos, el ICBF atribuye a la ACFE (NIT 860006338) una ganancia de $3.647.345.400 por la compra del “Predio La Cabrera”.


Sumadas, las dos cifras dan $12.558.433.000: el valor en libros que salió del inventario más la ganancia que el ICBF registró. Esa suma supera en $543.271.000 el precio de la escritura. Las notas no explican la diferencia.
El precio y la norma
Las reglas del ICBF no dejaban margen para pagar menos. La Resolución 5920 de 2012, modificada por la 6969 de 2018, fija el avalúo comercial vigente como precio mínimo de venta de sus inmuebles. Con el avalúo de Dalfre sobre la mesa, ninguna oferta podía bajar de $12.015.162.000. Además, el Estatuto Tributario (artículo 90) no acepta, para efectos fiscales, que un inmueble se venda por un precio inferior a su avalúo catastral, que para 2023 era de $11.283.041.000.
Esa es la cifra de la escritura, al peso. Hubo un solo oferente, así que nadie empujó el precio hacia arriba. El colegio pagó por la Casa Azul el mínimo que la norma le exigía.

Juan Pablo Calvás
Director adjunto y corresponsal internacional senior de W Radio. Editor general en W Radio por 10 años....




