Ibagué es la cuna de la ilegalidad: taxistas reconocen que perdieron la batalla con las plataformas
Según José Ramírez, vocero del gremio, lo que está pasando con los taxistas ha llevado a que los conductores entreguen los carros, los dueños de los vehículos los guarden y quienes vivían del sector están en la quiebra.


Ibagué
Luego que el Juzgado Primero Civil de Ibagué ordenara tres días de arresto y una sanción económica contra el secretario de Movilidad de Ibagué, Camilo Martínez, los líderes del sector transporte tipo taxi, celebraron la decisión, pero resaltaron que la lucha contra la ilegalidad la están perdiendo.
“La lucha la seguimos jurídicamente, pero somos realistas, el gremio está en una profunda crisis, crisis porque desde la Secretaría de Movilidad hay un trabajo nulo, el cambio del director operativo fue fatal, al igual que de el secretario de Tránsito que no sabe de esto”, dijo José Adenis Ramírez, líder del gremio transportador de Ibagué.
Según Ramírez, lo que está pasando con el gremio ha llevado a que los conductores entreguen los carros, los dueños de los vehículos los guarden y quienes vivían del sector están en la quiebra.
“Hay unos compromisos con la Alcaldía que nunca se han cumplido, por eso hemos interpuesto acciones de tutela, no queremos que se sigan burlando de nosotros. De los acuerdos solo han cumplido el 3%, es prácticamente nada”, destacó José Adenis Ramírez.
Entre las medidas solicitadas está el aumento del pico y placa a toda la ciudad, e incluso que esta medida se aplique a las motocicletas que es otro foco que está arruinando a los taxistas.
Ibagué es la cuna de la ilegalidad en Colombia: José Adenis Ramírez
Según el vocero de los taxistas una persona que tenga un vehículo mayor a 2004 está haciendo trabajo informal “Hay personas que salen de sus trabajos y salen a la ilegalidad, hay jóvenes universitarios en moto, acá el problema es que muchos de ellos salen sin ningún tipo de documento. Incluso hay taxistas que están trabajando sin seguridad social”.
Finalmente, resaltó que uno de los grandes problemas que tiene Ibagué es que es una ciudad sin control y sin operatividad que le permite a los conductores hagan los que deseen en las calles poniendo en riesgo a los otros actores viales.




