Venció el plazo para la entrega de la Gran Vía en Barranquilla y las obras aún no terminan
La obra debía ser entregada este 30 de septiembre, pero los trabajos continúan. Comerciantes y habitantes de Villa Campestre cuestionan los retrasos y piden soluciones ante las afectaciones económicas y de movilidad.

Foto: Caracol Radio.

La Gran Vía, proyecto vial que busca conectar a Barranquilla con Puerto Colombia a través de un corredor de 3,55 kilómetros, continúa generando preocupación entre habitantes y comerciantes de la zona.
La obra, que debía ser entregada este 30 de septiembre, ya acumula cuatro fechas de entrega que no se han cumplido, manteniendo la incertidumbre entre quienes esperan la culminación del proyecto.
Caracol Radio hizo presencia en el sector y constató que los trabajos continúan, mientras persisten las quejas de la comunidad por los retrasos y las afectaciones que la construcción ha generado.
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El proyecto tuvo una inversión inicial cercana a los 208.000 millones de pesos y fue dividido en dos unidades funcionales: la primera, correspondiente al tramo entre la Circunvalar y el antiguo Club Campestre, y la segunda, desde el Club Campestre hasta la Universidad del Atlántico.
Aunque un primer tramo ya fue entregado, la obra en su totalidad continúa pendiente. En cuatro oportunidades se han establecido fechas para su entrega oficial, pero ninguna se ha hecho efectiva. La situación ha generado cuestionamientos entre residentes y comerciantes, que esperan conocer cuándo estará finalmente terminada.
Comerciantes, entre el cierre de negocios y las deudas
Uno de los sectores más afectados por la construcción es el comercio. En el Centro Comercial LeChams, ubicado en el área de Villa Campestre, la situación ha generado un fuerte impacto en los establecimientos y en las familias que dependen de ellos.
Karol de la Torre, administradora del Centro Comercial LeChams, explicó que de los 44 locales que tiene el establecimiento, actualmente solo 20 permanecen funcionando.
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“Muchas familias han quedado sin su sustento, sin su patrimonio familiar. Muchos han tenido que despedir a sus empleados porque continuamos pagando impuesto predial, continuamos pagando servicios, pero no tenemos entradas”, señaló De la Torre.
La administradora agregó que los establecimientos que aún permanecen abiertos intentan mantenerse mientras culminan los trabajos.
“Los locales que se mantienen están sobreviviendo esperando a que culmine la obra, entonces estamos en cuidados intensivos”, manifestó.
Habitantes piden intervención de las autoridades
A las dificultades de los comerciantes se suman las inquietudes de los residentes de Villa Campestre frente al desarrollo de la obra y sus efectos sobre la movilidad.
Alberto Cianci, presidente de la Junta de Acción Comunal de Villa Campestre, hizo un llamado a las autoridades para que se revise la situación de La Gran Vía y se establezca qué está ocurriendo con el proyecto.
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“Un llamado al señor presidente, al doctor Abelardo de la Espriella, que mire esto y hable con la ministra y autoricen a ver que revisen esta situación”, expresó.
Cianci también se refirió a la actuación de los organismos de control frente al proyecto y aseguró que la situación ha generado cuestionamientos sobre las diferentes administraciones que han estado al frente de la obra.
“La Contraloría también está poniendo el ojo a todos los gobernantes que han pasado aquí por este tema de la Gran Vía, que no se ve qué es lo que va a pasar”, señaló.
Una obra que atraviesa dos administraciones
La Gran Vía comenzó durante la administración de la entonces gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, y posteriormente continuó bajo el gobierno del actual mandatario departamental, Eduardo Verano.
Sin embargo, las cuatro fechas anunciadas para la entrega de la obra han sido incumplidas, y la fecha prevista para este 30 de septiembre tampoco se ha concretado.
“Vemos cómo una desidia de todas las partes”: Camacol
Jorge Segebre, presidente de la Junta Directiva de Camacol Atlántico, cuestionó el manejo que se le ha dado a las obras y aseguró que los retrasos de la obra han detenido el crecimiento inmobiliario del sector.
Segebre consideró que las autoridades deberían tomar decisiones frente al contrato y evitar nuevas ampliaciones de los plazos.
“Vemos cómo hay una desidia de todas las partes: de la Gobernación y de los entes de control. No podemos desligar el crecimiento inmobiliario de la infraestructura que lo soporta. Las viviendas, las vías, los servicios públicos, los espacios públicos y el equipamiento deben avanzar de manera coordinada y equilibrada”, precisó Segebre.
Segebre cuestionó además la falta de atención, según su percepción, a las personas que invirtieron en el sector y a quienes desarrollan allí sus actividades económicas.

Jesús Uribe
Comunicador social y periodista, egresado de la Universidad Autónoma del Caribe, narrador de fútbol....




