Municipios afectados por el terremoto ya tenían graves brechas de salud antes de la emergencia
Un análisis del Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud encontró grandes diferencias entre las zonas urbanas y rurales en disponibilidad de médicos y especialistas, conectividad y servicios básicos.

El subsidio de arriendo corresponde al 60 % de un salario mínimo, es decir, cerca de $ 1.050.000 mensuales durante tres meses. Foto: Caracol Radio.

El terremoto no golpeó a todos los territorios desde el mismo punto de partida. Mientras algunas ciudades cuentan con una mayor oferta de médicos, especialistas, servicios públicos y conectividad, en buena parte de las zonas rurales y rurales dispersas esas capacidades son mucho más limitadas.
Esa diferencia quedó evidenciada en un análisis del Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud, que revisó las condiciones que tenían los municipios afectados por el terremoto antes de la emergencia y encontró serias brechas, especialmente en las zonas con mayor nivel de ruralidad.
El estudio tomó como referencia 396 municipios incluidos en la caracterización de afectados publicada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y comparó indicadores relacionados con el talento humano en salud, conectividad y servicios públicos.
El resultado muestra una situación que ayuda a entender uno de los retos que enfrenta no solo la recuperación, puesto que muchos de los territorios afectados ya tenían dificultades para garantizar determinados servicios de salud antes de que ocurriera el terremoto.
En los municipios rurales dispersos no había pediatras
Uno de los datos más relevantes del análisis está relacionado con la atención de niños y niñas.
En el 100 % de los municipios rurales dispersos afectados por el terremoto no había pediatras registrados antes de la emergencia. En los municipios clasificados como rurales, la ausencia también era muy alta, la cifra alcanzaba el 95,4 %.
Cabe decir, que esto no significa que ningún niño de esos territorios pudiera recibir atención médica. El dato muestra que no había pediatras registrados dentro del municipio, por lo que para acceder a esta especialidad las familias pueden depender de desplazamientos hacia otros lugares o de servicios que lleguen de manera temporal.
La diferencia se vuelve todavía más evidente cuando se compara la disponibilidad de médicos generales.
El estudio encontró que la densidad de médicos generales registrados en las ciudades y aglomeraciones era 6,7 veces superior a la de los municipios rurales dispersos. Además, el 16,4 % de estos municipios rurales afectados por el terremoto no tenía ningún médico general registrado.
En la emergencia, esta diferencia es importancia, porque la atención de los pacientes no termina cuando se estabiliza a una persona. También se necesita seguimiento, controles, rehabilitación y atención de las nuevas necesidades que aparecen después del desastre.
La salud mental también como punto entre la brechas de cubrimiento en el país
Otro de los hallazgos está relacionado con los profesionales de salud mental.
Más del 90 % de los municipios intermedios, rurales y rurales dispersos analizados no tenía psiquiatras registrados, según el estudio de Así Vamos en Salud.
Esto es importante porque una emergencia puede dejar consecuencias que no siempre son visibles inmediatamente, y más ahora que empieza resonar más las consecuencia del terremoto, la perdida en todo el sentido de la palabra. Además de las lesiones físicas y las pérdidas materiales, las personas pueden necesitar acompañamiento psicológico y, en algunos casos, atención especializada en salud mental.
En este punto existe una diferencia importante. La presencia de psicólogos es mucho mayor: el estudio encontró que el 94,5 % de los municipios rurales dispersos contaba con psicólogos registrados.
Es decir, aunque existen profesionales que pueden brindar atención psicológica, el acceso a especialistas en psiquiatría sigue siendo muy limitado en las zonas más rurales del país.
Recuperarse de las lesiones también puede ser más difícil
Las necesidades de salud tampoco terminan en los primeros días de la emergencia.
Las personas que resultaron heridas pueden requerir fisioterapia y otros procesos de rehabilitación para recuperar movilidad y funcionalidad. Sin embargo, el estudio encontró que el 53,4 % de los municipios rurales dispersos afectados no tenía ni fisioterapeutas registrados.
Esto puede convertirse en una dificultad adicional para quienes necesiten rehabilitación después de sufrir lesiones, porque de nuevo, no es solo las afectaciones visibles o fisicas, nadie habla de los desplazamientos, el esfuerzo economico, que por ahora, siguen siendo imposibles de realizar por todos estos factores por las mismas afectaciones que deja la emergencia.
Algo similar ocurre con el personal de enfermería. El 17,8 % de los municipios rurales dispersos afectados no contaba con profesionales de enfermería registrados.
Y su papel es clave en una emergencia, además del cuidado de los pacientes, el personal de enfermería participa en actividades como vacunación, curación de heridas, vigilancia epidemiológica y control sanitario en lugares donde se concentra población afectada.
Cuando estos profesionales no están disponibles de manera permanente en el territorio, la respuesta puede depender en mayor medida del desplazamiento de brigadas, del apoyo de otros departamentos o de personal que llegue temporalmente para atender la emergencia.
El problema no solo es de salud, también está en la conectividad
El análisis de Así Vamos en Salud muestra que las brechas no se limitan al número de profesionales. La conectividad también presenta una diferencia grande entre las ciudades y las zonas rurales.
En los municipios rurales, la cobertura de acceso fijo a internet superaba apenas el 5 %, mientras que en los municipios rurales se ubicaba alrededor del 2 %. En las ciudades y aglomeraciones, en cambio, la cobertura promedio era 8,5 veces mayor.
¿Qué está mostrando realmente el estudio?
El análisis de Así Vamos en Salud no señala que estas brechas hayan sido provocadas por el terremoto. Precisamente, uno de sus aportes es mostrar cómo estaban estos territorios antes de la emergencia.
La fotografía previa al sismo permite entender que la capacidad de respuesta de los municipios no era la misma.
En términos generales, el estudio encontró que a medida que aumenta la ruralidad, disminuye la disponibilidad de profesionales de salud, una diferencia que también aparece cuando se revisan indicadores como conectividad y servicios públicos.
Por eso, reconstruir después de un desastre no significa solamente reparar un hospital, una carretera o una vivienda que resultó afectada.
También implica preguntarse con qué capacidad contaba ese territorio antes del desastre y qué necesita para que su población pueda recibir atención de manera permanente y no solamente durante la emergencia.

Alisson Torres Herrera
Comunicadora Social - Periodista Audiovisual egresada de la Universidad Externado de Colombia, con experiencia...




