En Antioquia, 320 presos participan en programa de resocialización a través de la confección
La iniciativa lleva 13 años y tiene talleres en ocho cárceles del departamento, donde los internos reciben formación y trabajan en la elaboración de prendas.

Cárcel El Pedregal de Medellín. Foto: Cortesía.

Medellín, Antioquia
Puntadas de Libertad es un programa de resocialización que actualmente vincula a 320 personas privadas de la libertad en ocho centros penitenciarios de Antioquia, mediante procesos de formación y trabajo relacionados con la confección. La iniciativa busca que los internos aprendan un oficio, puedan generar ingresos durante su permanencia en prisión y adquieran herramientas para afrontar su regreso a la sociedad.
El programa fue creado hace 13 años por Adriana Duque y funciona mediante un convenio con el INPEC. El proceso de formación parte de una metodología denominada ser, saber y hacer, que combina el desarrollo personal con la enseñanza del oficio y posteriormente la vinculación al trabajo.
“Puntadas de Libertad es una iniciativa que busca apoyar a la población privada de la libertad. Actualmente impactamos a 320 privados de la libertad entre hombres y mujeres en ocho cárceles de Antioquia”, explicó Adriana Duque, creadora del programa.
Los participantes elaboran prendas para Así Sea Jeans, empresa que lleva 28 años en el mercado. Dentro de los establecimientos penitenciarios funcionan talleres de tejido pesado, enfocados principalmente en prendas de denim como jeans y shorts; tejido liviano, para prendas más casuales y femeninas; y tejido de punto.
Formación y trabajo dentro de las cárceles
El proceso no se limita a la elaboración de las prendas. Los internos reciben capacitación, confeccionan los productos, realizan procesos de terminación y control de calidad y participan también en la estampación de camisetas. Para cada taller existe un supervisor vinculado directamente con la empresa, quien ingresa diariamente al centro penitenciario para enseñar y acompañar el proceso productivo.
“Cada taller pagamos un supervisor que es quien entra de la calle todos los días, que está vinculado directamente con la empresa, que es quien les enseña, y también hace todo el proceso de control de calidad para que la prenda salga en óptimas condiciones”, señaló Duque.
Además del aprendizaje del oficio, el programa permite que los participantes reciban una remuneración por el trabajo realizado y puedan acceder a mecanismos de redención de pena, de acuerdo con las condiciones establecidas para las actividades laborales dentro de los establecimientos penitenciarios.
Según explicó la creadora de Puntadas de Libertad, por ocho horas de trabajo reciben ocho horas de rebaja de pena. Los pagos se manejan a través de los mecanismos establecidos con el Estado y posteriormente los recursos son distribuidos de acuerdo con lo que cada persona haya producido.
“De esa manera pueden vivir mejor dentro del centro penitenciario y también pueden ayudar mucho a sus familias”, explicó Adriana Duque.
Las prendas que se elaboran en los talleres llegan posteriormente al mercado nacional. La empresa las comercializa a través de su página web, tiendas propias, establecimientos multimarca y redes sociales, de manera que el trabajo realizado por los internos hace parte de una cadena productiva que termina en consumidores fuera de los centros penitenciarios.
Ocho cárceles y oportunidades después de recuperar la libertad
El programa tiene presencia actualmente en Santo Domingo, Santa Rosa de Osos, Yarumal, Andes, Ciudad Bolívar, Santa Bárbara, Pedregal y Máxima Seguridad en Medellín, donde existen talleres en los bloques destinados a hombres y mujeres.
Uno de los objetivos es que la formación adquirida durante la privación de la libertad pueda convertirse en una oportunidad cuando las personas recuperen su libertad. De hecho, seis personas que pasaron por los centros penitenciarios han trabajado posteriormente con la empresa y tres continúan vinculadas.
Entre esas historias está la de Fernay, quien permaneció 12 años en la cárcel de Santa Bárbara. Durante ese periodo estudió administración de empresas y, después de recuperar la libertad, logró incorporarse laboralmente a la compañía. Actualmente dirige el mercado electrónico de la empresa.
También están Daisy y Daniela, quienes salieron de la cárcel de Pedregal el año pasado. Una de ellas trabaja como coordinadora de diseño y la otra participa en los procesos de terminación del diseño.
“Fernay estuvo doce años en Santa Bárbara y hoy es la persona que dirige todo el mercado electrónico de la empresa. Allí estudió administración de empresas y hoy está proyectando su vida, acaba de casarse, tiene una preciosa niña, está reconstruyendo su vida de forma increíble”, contó Duque.
La experiencia busca demostrar que la resocialización puede ir más allá del cumplimiento de una condena y convertirse en una oportunidad para adquirir capacidades que permitan construir un proyecto de vida después de la cárcel.
“Salen con muchas capacidades, son personas que tienen mucho talento y son personas que además, como están en un estado tan vulnerable donde no hay oportunidades, cualquier oportunidad que llegue la aprovechan de manera increíble y sale todo ese potencial que tienen”, concluyó la creadora de Puntadas de Libertad.

Sebastián Estrada Ramírez
Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en Investigación en audio. Me dedico a la actualidad, política...




