“El fracaso en la lucha contra las drogas es una narrativa acomodada”: ICP plantea nueva estrategia
Chacón explicó que una de las discusiones pendientes está relacionada con la manera en que algunos mercados ilegales encuentran oportunidades para crecer.

Director ejecutivo del Instituto de Ciencia Política, Carlos Augusto Chacón

El director ejecutivo del Instituto de Ciencia Política, Carlos Augusto Chacón, aseguró que Colombia debe cambiar la forma en la que enfrenta las economías criminales y advirtió que asumir que la lucha contra las drogas está perdida puede llevar al país a abandonar una amenaza que continúa vigente.
Tras el Foro de Economías Criminales y Control Territorial organizado por Prisa, Chacón señaló que las organizaciones ilegales han ampliado sus fuentes de financiación y que el narcotráfico hace parte de un entramado más amplio de rentas criminales donde también aparecen actividades como el contrabando, la minería ilegal y otros mercados ilícitos.
“Frente al desafío de la expansión de las rentas criminales en Colombia, que no son solamente causa de narcotráfico, también de la extracción ilícita de minerales, el contrabando, el tráfico de fauna y otras distintas actividades criminales que generan rentas, a los grupos que en los últimos cuatro años expandieron y aumentaron su presencia criminal, pues el país tiene que dar una discusión muy profunda sobre las causas reales de esas rentas criminales”, afirmó el director del ICP.
Chacón explicó que una de las discusiones pendientes está relacionada con la manera en que algunos mercados ilegales encuentran oportunidades para crecer, especialmente cuando existen diferencias entre los precios de productos legales y aquellos que ingresan o se comercializan de forma irregular.
“Los instrumentos de política fiscal, es decir, los impuestos a algunos productos y los aranceles a algunos productos, crean entornos favorables para el surgimiento de mercados negros, de mercados criminales”, señaló.
El director del Instituto de Ciencia Política sostuvo que el Estado termina asumiendo altos costos por la expansión de esas economías, no solo por el despliegue de la Fuerza Pública, sino por el control que las organizaciones criminales ejercen sobre comunidades y territorios.
Según Chacón, el contrabando es una de las actividades que demuestra cómo funcionan esas conexiones entre economías ilegales, pues las estructuras criminales aprovechan cadenas de distribución ya existentes para obtener recursos.
“Esas rentas criminales del contrabando, por ejemplo, convergen con las rentas criminales del narcotráfico. Gran parte del dinero del narcotráfico se paga a través del producto de contrabando que luego entra al país y genera nuevamente más ganancias para los grupos criminales”, afirmó.
El director del ICP agregó que estas economías funcionan de manera interconectada y que actividades como la minería ilegal, el narcotráfico y el contrabando terminan compartiendo mecanismos para mover y ocultar recursos.
“Hay que entender la lógica del funcionamiento de esas economías criminales que convergen una con la otra.
Entonces, la minería ilegal se lava a través de distintos mecanismos. El narcotráfico se lava a través de distintos mecanismos y muchos de esos mecanismos están interrelacionados con el contrabando”, explicó.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue su postura frente al debate sobre la política de drogas. Chacón cuestionó la idea de que Colombia deba aceptar que no hay alternativas frente al narcotráfico y aseguró que el país debe mantener una estrategia para reducir la capacidad de las organizaciones criminales.
“Hay sectores que han caído en una narrativa muy cómoda, que van a decir, bueno, es que la guerra contra las drogas se perdió, no hay nada más que hacer. Yo creo que hay que dar una discusión muy seria”, aseguró.
El director del ICP señaló que la amenaza seguirá presente mientras existan mercados internacionales ilegales y que la respuesta debe concentrarse en todos los eslabones de la cadena criminal, desde la producción hasta el lavado de activos.
“El país tiene que reducir al máximo la capacidad de los grupos criminales, no solamente de producirla, de enfocarnos en la comercialización y, por ejemplo, en otras fuentes que permiten que esas estructuras persistan: los precursores químicos que provienen de China, la logística, el lavado de activos, todos los otros nodos que hacen que esa economía criminal esté”, sostuvo.
Frente al nuevo Gobierno, Chacón planteó que la estrategia de seguridad debe ir más allá de las operaciones contra cabecillas y avanzar hacia una ofensiva contra las estructuras financieras y logísticas de los grupos ilegales.
“Si bien unas operaciones que den de baja, capturen a los principales cabecillas, siendo importante no es suficiente, aquí se necesita una estrategia flexible, adaptativa, integral, que reconozca el nivel de la amenaza, la naturaleza de la amenaza que tenemos”, afirmó.
Para el director del Instituto de Ciencia Política, el reto será combinar la acción de la Fuerza Pública con capacidades de inteligencia, justicia y seguimiento financiero para afectar las bases que sostienen a las organizaciones criminales.
“Se necesita no solamente el uso de la fuerza, sino también la inteligencia, la información, la justicia, afectar esos nodos críticos como el lavado de activos, entonces inteligencia criminal, inteligencia financiera, inteligencia estratégica. Es decir, se necesita una gran estrategia”, concluyó.

José David Rodríguez
Periodista W.




