El “triángulo virtuoso” que unirá a Israel, Estados Unidos y Colombia
Colombia, Israel y Estados Unidos están armando una alianza de seguridad. Y detrás de esa alianza hay un nombre que empieza a repetirse: Hezbolá.

Bandera de Colombia, Benjamín Netanyahu, Donald Trump y Abelardo de la Espriella. Fotos: Getty Images / (Photo by Nathan Howard - Pool/Getty Images) / (Photo by Pablo Morano/BSR Agency/Getty Images) / (Photo by Andres Acero/Anadolu via Getty Images)

El canciller Omar Bula se muestra consistente, pues lo advertía desde 2018, mucho antes de llegar al Palacio de San Carlos. Desde entonces indicaba que el aumento del narcotráfico en Colombia terminaba beneficiando “a los carteles, las Farc, Hezbolá, el islam radical y todo tipo de grupos terroristas que financian sus actividades a través del narcotráfico”.
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La Fiscalía, la DEA y el Tesoro de Estados Unidos han documentado, en los últimos años, redes de financiamiento de Hezbolá operando en el narcotráfico colombiano: desde empresas fachada en la Guajira, hasta rutas que conectan al ELN y disidencias de las Farc con circuitos financieros que llegan hasta Dubái. Una fuente de la diplomacia israelí describe lo que viene entre Bogotá, Washington y Tel Aviv con una frase precisa: “triángulo virtuoso”. La misma expresión que se usa para describir la relación que Israel y Estados Unidos ya tienen con Marruecos en materia de inteligencia y seguridad.
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Y ese respaldo ya empieza a tomar forma concreta. Ya se habla de coordinar inteligencia contra el crimen organizado. Vendrían drones, sistemas antidrones, herramientas de interceptación, entrenamiento, imágenes satelitales y tecnología para rastrear el dinero del narcotráfico y terrorismo transnacional — con Israel y Estados Unidos como los principales proveedores.
Ninguno de los tres gobiernos lo ha dicho todavía con esas palabras. Pero las piezas —el perfil del canciller, la presencia documentada de Hezbolá en el narcotráfico colombiano, la tecnología que ya se anuncia, y la llegada de funcionarios como Joseph Humire, hoy subsecretario de Guerra de Estados Unidos— empiezan a dibujar un mismo mapa.
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Un mapa que, del otro lado, ya generó una reacción. El Frente Polisario, en el comunicado donde rechazó el reconocimiento colombiano de la soberanía marroquí, fue más allá: advirtió que esa decisión “restringe el papel internacional de Colombia como actor relevante en la búsqueda de la paz”. Para el movimiento saharaui, Bogotá está perdiendo, precisamente, la credibilidad que alguna vez tuvo como constructor de paz.

Juan Pablo Calvás
Director adjunto y corresponsal internacional senior de W Radio. Editor general en W Radio por 10 años....




