Programa Mundial de Alimentos comienza recaudo de 20 millones de dólares para Colombia
Están disponibles alrededor de 4.500 toneladas métricas de alimentos para la asistencia vital tras el terremoto del 10 de agosto. Se espera poder cumplir con un 80% de las necesidades alimentarias de la población en las zonas más afectadas: Eje Cafetero, Chocó y Valle del Cauca.

Programa Mundial de Alimentos anuncia ayuda de 23 millones de dólares para Colombia
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Las cifras continúan actualizándose y las imágenes impactantes recorren todo el país tras el terremoto de magnitud de 7.4 en horas de la mañana del pasado 10 de agosto.
Continúa la carrera contra el tiempo para poder rescatar a la mayor cantidad posible de personas atrapadas bajo los escombros. Para esto, se sabe que las primeras 72 horas tras la tragedia son críticas. Quedan 24 horas para el cumplimiento de ese plazo y el gobierno declaró el desastre nacional.
Ante el panorama de crisis humanitaria que atraviesa el país y tras la solicitud de asistencia internacional del Gobierno de Colombia, el Programa Mundial de Alimentos y las demás agencias humanitarias de la ONU presentes en el país anuncian su apoyo y comienzan su movilización para atender a las poblaciones afectadas.
El Programa Mundial de Alimentos reiteró la necesidad de actuar rápido y anunció que está en capacidad de brindar asistencia mediante alimentos ya disponibles y mecanismos de respuesta basados en transferencias monetarias. Cuentan con reservas de alimentos, con socios humanitarios y con personal desplegado en el territorio para poder responder de manera más eficaz .
¿En qué consiste la ayuda?
Están disponibles casi 4.500 toneladas métricas de alimentos en existencias pre posicionadas y suministros adicionales a través de las redes regionales y mundiales de abastecimiento del Programa Mundial de Alimentos.
Inicialmente, se estima una cantidad aproximada de 20 millones de dólares para poder brindar asistencia alimentaria vital a 100.000 personas durante tres meses. Hasta el momento, un 20% de esta cantidad ya fue recaudada.
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Se tiene prevista una atención con 4.425 toneladas de alimento que será distribuido en forma de canastas (kits con alimentos no perecederos cómo arroz, atún, lentejas, fríjoles, aceite, pasta, harina, etc.) que deben hacerse llegar a 118.000 personas a término de tres entregas, una por mes.
Según Nils Grede, Director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU en Colombia, el acompañamiento puede ser brindado de diferentes formas: la primera es “en especie”, por medio de las canastas de siete alimentos que normalmente se entregan en zonas de conflicto, pero también se evalúa la posibilidad de usar un bono canjeable en supermercados o efectivo.
Para el Chocó estaría prevista la ayuda en especie pero en zonas más urbanas en Pereira, Manizales y Cali se haría entrega de los bonos pues significan más flexibilidad para la gente ya que pueden acceder a productos frescos y hacerlo en el momento y el lugar de su conveniencia. Además, así se contribuye también a movilizar la economía local para una recuperación más rápida de la comunidad.
El tiempo será clave para la reconstrucción, y los tres meses planteados por el Programa Mundial de Alimentos buscan precisamente eso, brindar un alivio temporal de 3 meses iniciales para que las familias afectadas puedan empezar a recuperar sus medios de vida.
“Contar con un plato de comida puede ser una de las mayores preocupaciones de las personas afectadas.”
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Se espera que lo anterior pueda cumplir con un 80% de las necesidades alimentarias de la población en los sectores más afectados, el Eje Cafetero, Chocó y Valle del Cauca. Sin embargo, El Programa menciona que a medida que se conozca con mayor exactitud la magnitud total del desastre es probable que las necesidades evolucionen y un apoyo adicional sea necesario.
Así, reiteran su compromiso y confirman que a partir de este momento se han puesto las capacidades a disposición del gobierno de Colombia en caso de que los recursos nacionales requieran ser complementados.
“Estamos muy comprometidos con aportar lo que podamos y con lo que el gobierno nos pida.”
Como lo ha mencionado el gobierno de Colombia, la prioridad es el rescate de víctimas y el poder garantizar que las familias afectadas reciban asistencia oportuna, protección y también esperanza mientras se recuperan de los múltiples impactos de un evento como este. El Programa también tiene capacidad para instalar comedores comunitarios. Estos no han sido implementados pero la propuesta se mantiene en pie y a la espera del desarrollo de la situación en el país y la comunicación con el gobierno.
Con todo esto, se reitera el plazo de 72 horas cómo cruciales para la intervención de ayuda humanitaria y sobre todo para poder focalizarla. Sin embargo, estas horas son tan cruciales cómo inciertas.
Así las cosas, la ayuda alimentaria es urgente, pues una de las mayores preocupaciones de las familias cuando no pueden retornar a sus hogares por pérdida o deterioro de la infraestructura es cómo poder garantizar su seguridad alimentaria.
“Brindar un alivio en ese sentido es clave para fortalecer la resiliencia de las comunidades”.
Necesidad de acompañamiento para no retroceder.
Finalmente, el Programa Mundial de Alimentos recuerda una realidad que no puede ser pasada por alto: algunos de los sectores más afectados por el terremoto coinciden con zonas que cuentan con condiciones de vulnerabilidad e inseguridad alimentaria moderada o severa pre existentes. Con esto, es probable que el desastre agrave los factores que están impulsando el hambre en las zonas ya afectadas del país.
Colombia ya atraviesa una compleja crisis humanitaria que se justifica por medio del conflicto armado y los choques climáticos. Este tipo de catástrofes profundizan las dificultades de las comunidades vulnerables y ejercen una presión adicional sobre las capacidades de respuesta.
En Chocó, años de conflicto armado han provocado desplazamientos y confinamientos reiterados, dejando a las familias sin acceso a alimentos, atención en salud, educación y medios de vida, y también haciéndolas altamente vulnerables a nuevos choques.
“En Chocó, el 31% de la población padece inseguridad alimentaria, mientras que en Valle del Cauca la cifra se sitúa en el 29%.”
“En el Chocó se golpea una población que ya está padeciendo muchos problemas. Cada vez es más difícil levantarse, esta población no se merece la situación en la que se encuentra.”
Llamado de acción a la población civil
Cali, Pereira y Manizales son relativamente accesibles y puede recibir ayuda con mayor rapidez. Sin embargo, llegar a algunas de las comunidades más afectadas resulta mucho más difícil debido a su ubicación remota, los daños en la infraestructura y las limitadas conexiones de transporte.
Ante este panorama, el Programa “trabaja en la región desde hace muchos años y mantiene una sólida presencia en algunas de las zonas más afectadas, incluidas comunidades remotas a las que solo se puede llegar en embarcación a través de redes fluviales.”
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Antes del terremoto, el Programa ya enfrentaba una desfinanciación de alrededor de 20 millones de dólares. A hoy, los esfuerzos están enfocados en re dirigir estos recursos para dar respuesta a las necesidades actuales del país. Por esto, insisten en que el apoyo inmediato de los donantes es fundamental para mantener tanto la asistencia relacionada con esta situación como los programas regulares.
El llamado es claro:
“Yo llamaría a cada quién a donar en la institución en que más confíe, la cruz roja y nuestras agencias hermanas, todos estamos trabajando hacia la misma meta: ayudar a la población golpeada lo más pronto posible para que puedan ponerse en pie y seguir adelante.”
(Nils Grede, Director del Programa Mundial de Alimentos en Colombia).




