Legionarios, armas improvisadas y hambre: la otra cara de la Campaña Libertadora de 1819
La independencia de la Nueva Granada no se libró únicamente en grandes batallas. Detrás de la gesta hubo soldados extranjeros, armas difíciles de manejar, recursos escasos y largas jornadas de marcha en condiciones extremas.

Andrés Salamanca - Historiador | FOTO | Libro Pasos de Independencia, Una Aproximación en Trazos - Julian Felipe Carreño Mejía - 2019 - 2020

La Campaña Libertadora de 1819 estuvo marcada por dificultades que suelen quedar relegadas frente a los relatos heroicos de las batallas. El historiador Andrés Salamanca explicó que la llamada «historia de bronce» suele concentrarse en los grandes acontecimientos y personajes, pero deja por fuera otros elementos que permiten comprender cómo se desarrolló realmente la campaña. Salamanca destacó, entre ellos, el papel de la Legión Británica y las condiciones en las que los soldados del Ejército Libertador tuvieron que combatir.

Historiador Andrés Salamanca.

Historiador Andrés Salamanca.
Sobre la presencia de los británicos, el historiador Andrés Salamanca explicó que muchos llegaron a la Nueva Granada después de las guerras napoleónicas, particularmente tras la batalla de Waterloo de 1815. Según Salamanca, el militar venezolano Luis López Méndez, quien se encontraba en Londres como representante de Bolívar, fue fundamental para reclutar a estos hombres, ofreciéndoles dinero, posibilidades de ascenso y tierras. El historiador señaló que no todos llegaron por las mismas razones: mientras algunos estaban motivados por intereses económicos, otros lo hicieron atraídos por los ideales de libertad y autodeterminación, o simplemente por el espíritu aventurero.
Salamanca también resaltó que la experiencia militar de los legionarios británicos tuvo un impacto importante en las tropas patriotas. Muchos de estos hombres tenían experiencia en las guerras europeas y contribuyeron a enseñar el manejo de armas como los mosquetes de llave de chispa. Salamanca explicó que se trataba de armas de avancarga que utilizaban pólvora negra y requerían un procedimiento preciso para ser disparadas, por lo que el entrenamiento resultaba fundamental en un escenario en el que un error podía tener consecuencias en pleno combate.


En cuanto al armamento disponible, el historiador señaló que los patriotas utilizaron sables, espadas cortas, bayonetas y diferentes elementos que tenían a su alcance. La escasez llevó incluso a emplear herramientas agrícolas para enfrentar a las tropas españolas. Salamanca explicó además que, cuando llegaban a los pueblos, los combatientes podían incautar armas para reforzar su capacidad de combate.
El historiador también desmintió la idea de que las armas dañadas durante el paso por el páramo de Pisba fueran fundidas para fabricar nuevas piezas, pues, según explicó, en la Nueva Granada no existían los conocimientos, herramientas ni especialistas necesarios para producir armamento de esa manera.

Libro Pasos de Independencia, Una Aproximación en Trazos - Julian Felipe Carreño Mejía, 2019 - 2020.

Libro Pasos de Independencia, Una Aproximación en Trazos - Julian Felipe Carreño Mejía, 2019 - 2020.
Salamanca sostuvo que, más que fabricar nuevas armas, los patriotas tuvieron que recurrir a la reparación y adaptación de las que tenían disponibles. Algunas piezas podían ser modificadas para darles nuevos usos y también se aprovechaba el armamento recuperado después de los enfrentamientos. Para Salamanca, esa capacidad de utilizar los pocos recursos disponibles constituye uno de los aspectos más significativos de la campaña, porque muestra las condiciones materiales en las que combatieron las tropas independentistas y las dificultades que tuvieron que superar durante su avance.
Finalmente, el historiador Andrés Salamanca describió el día a día de los soldados, una realidad muy diferente a la imagen de combates permanentes que puede dejar la historia militar. Los hombres debían marchar, limpiar sus armas, buscar alimentos y enfrentar la escasez durante la campaña. Salamanca explicó que cazaban animales y preparaban comidas sencillas, principalmente carne asada, acompañada cuando era posible de alimentos como yuca, plátano, arroz o panela. Alrededor de las fogatas también surgían espacios de camaradería que ayudaban a mantener la moral de las tropas. Para Salamanca, estas condiciones permiten dimensionar que la independencia también fue una historia de sacrificio cotidiano, improvisación y resistencia.




