El ambicioso plan para que Colombia venda US$ 100.000 millones al mundo
Javier Díaz Molina, presidente de Analdex (Asociación Nacional de Comercio Exterior), propone al nuevo gobierno una ruta para duplicar las exportaciones y alcanzar los US$ 100.000 millones, superando nuevos impuestos y costos logísticos.


Colombia se encuentra en un momento decisivo para su economía. Según Javier Díaz Molina, el país ha estado atrapado en un “techo de cristal” donde vende al mundo cerca de US$ 50.000 millones al año, una cifra que se considera baja para el potencial nacional. La meta propuesta al nuevo gobierno es llegar a los US$ 100.000 millones en los próximos cuatro años.
“Estamos exportando la mitad de lo que un país como Colombia puede exportar. Si exportáramos el promedio per cápita de los países de la región, deberíamos poder exportar más de 100.000 millones de dólares, y estamos en 50.000”, señala el presidente de Analdex.
Actualmente, las exportaciones en el país están muy concentradas. De las 9.000 empresas que exportan, solo 411 firmas representan el 91% de las ventas. El objetivo es que vender afuera sea un negocio rentable para muchas más empresas y regiones.
Aunque hay voluntad de diálogo con el nuevo gobierno, el camino tiene “frenos” importantes que Javier Díaz detalla como los principales retos que dificultan la exportación hoy en día:
Aranceles por vacíos legales
Al no tener a tiempo una ley que prohíba importar productos hechos con trabajo forzoso, Estados Unidos nos impuso un impuesto extra del 12,5%. Esto hace que nuestras flores, pescados y textiles sean más caros y menos competitivos frente a los de los países vecinos.
Altos costos logísticos
Mover carga en Colombia cuesta el 15,6% del valor del producto, casi el doble que en los países desarrollados. Por ejemplo, llevar café al puerto en Honduras cuesta US$ 280, mientras que en Colombia se pagan US$ 780 y el trayecto toma mucho más tiempo.
Tasa de cambio y costos al alza
Debido al ingreso constante de dólares por remesas y por inversiones de corto plazo, el exportador recibe menos pesos por cada dólar que vende. Sin embargo, sus costos internos (sueldos, energía y fletes) siguen subiendo, lo que reduce drásticamente sus ganancias.
Inseguridad vial
Los bloqueos constantes y el riesgo de robos en las carreteras generan retrasos y sobrecostos que nadie le reembolsa al empresario.
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La hoja de ruta para que Colombia sea una potencia exportadora en 2030 incluye modernizar las aduanas para que sean “cero papel” y totalmente digitales, así como tramitar con rapidez la ley requerida para eliminar el arancel del 12,5% y volver a tener productos con “arancel cero”.
Además, se sugiere una transformación en la matriz de transporte, donde el tren y el río se encarguen de los trayectos largos y pesados y así dejar los recorridos cortos para los camiones.
Díaz Molina enfatiza la importancia de la diplomacia exportadora, “no basta con firmar acuerdos, el Gobierno debe ayudar a que los productos realmente entren a los mercados extranjeros eliminando las trabas técnicas y sanitarias que hoy los bloquean”




