¿Cuál ha sido la incidencia de la paz total en el crecimiento de organizaciones criminales?
Cuatro expertos analizaron las variables que han incidido en el crecimiento de organizaciones armadas, el efecto en la política de seguridad y lo que ocurrirá futuro con las negociaciones de paz.

Una misión humanitaria, integrada por la Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y las Naciones Unidas, permitió la liberación de una persona secuestrada por el ELN. (Cortesía - Defensoría del Pueblo)

En Hora20 el análisis a una discusión que inició en redes entre académicos y expertos en conflicto: entender la causalidad de la política de paz total y la expansión de organizaciones criminales y una crisis en seguridad.
Lo que dicen los panelistas
Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación y politóloga, resaltó que resulta fácil quemar la paz total: “pero es una política en medio de muchas, hay preguntas como la responsabilidad de tener mesas o no, ceses o no, hicimos una tarea y es medir cuánto es cuánto, cuánto y en dónde y qué comportamiento. En términos precisos, la existencia de mesas pudo influir no en expansión, pero sí en protección, por ejemplo, del Frente 33 de Catatumbo, gracias a mesa el ELN no lo aniquiló”.
Por otro lado, dijo que en Comuneros del Sur gracias a como se crea esa mesa, ellos no son combatidos por otros competidores, “en otros casos el impacto de ceses es bajo en expansión, entonces, ¿qué los hizo crecer? La respuesta es que en este momento capacidad de las Fuerzas Militares está concentrada y diseñada en contraguerrilla, hay capacidad de ataque para una guerrilla, pero no hay aparato para atacar grupos que se camuflan en la población”.
Carlos Augusto Chacón, director ejecutivo del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga y experto en dinámicas de seguridad, resaltó que se planteó un falso dilema, “pedir seguridad y protección a civiles no es de guerreristas, es que se defina una política que integre mecanismos de un presidente: negociar, disuadir y aplicar justicia, entonces cuando se propone garantizar seguridad y no privilegiar la negociación (si no hay voluntad), entonces se dice que es terrible, pero la población sigue igual y peor que antes”.
Así, resaltó que en lo electoral desde el ICP se encontró que en 327 mil puestos de votación hubo señales atípicas al cotejarse con los escrutinios de los puestos de votación, pues se encontró votación u concentración atípica, “no proponemos suspender mesas, insistimos que el gobierno priorice presencia de la Fuerza Pública en territorios, que se articule con alcaldes y pedimos presencia integral desde ya, no el domingo 31 de mayo”. Finalmente manifestó que la paz total funcionó como acelerador estratégico y para reducir la capacidad operacional de las fuerzas armadas.
Daniela Gómez, exviceministra de Defensa e investigadora en asunto del conflicto, advirtió que el país ha pasado por un proceso de judicialización de la seguridad y la paz, “hoy se quiere decir que la dinámica electoral se explica por la presencia de los grupos armados y eso se tiene que probar como con los paras, donde hubo patrones”. En esa medida, detalló que una cosa es que se diga que Cepeda o el Centro Democrático ganan porque le ponen los votos los armados, “hay cosas que explican, variables explicativas, ahí es donde está la discusión, pero otra cosa es decir que todos son narcos, que no tienen interés político pero quieren incidir en elecciones”. También afirmó que es preocupante cómo desde algunos sectores se busca cerrar la posibilidad de encontrar una salida negociada al conflicto, “hay que pensar en la gente en los territorios, no se necesita más bala, basta con ir y preguntar en el Micay si quieren bombardeos, vaya y pregunte si quieren militarización, ellos no se sienten más seguros con 70 mil militares alrededor”.
Para Jorge Mantilla, politólogo, experto en dinámicas del conflicto y columnista, es cierto que la paz total no resolvió el problema de seguridad y que por el contrario terminó profundizándolo, “ocurrió con problemas donde antes no los teníamos o estaban resueltos, como sur Tolima y Huila; hubo expansión o conflicto en zonas donde se pensó que no llegaría como Vaupés y Vichada, uno ve la Amazonía y no es la de 2022, entonces el debate no es solo qué aumento y qué bajó, sino cómo se ha transformado la violencia”. Manifestó que el país sí está peor que antes, “lo que hubo fue un apaciguamiento en un escenario donde el Estado cede y los grupos se comportan con la esperanza de que lo hagan, pero cuando tienen el poder para hacer lo que han hecho, ese apaciguamiento se rompe”.
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