Caracol Radio acompañó al Ejército en operación contra minería ilegal que financia disidencias Farc
Caracol Radio acompañó en terreno al Ejército Nacional durante una operación militar contra una red de minería ilegal señalada de financiar a la estructura Ismael Ruiz, una facción del GAO-r, disidencias de las Farc que delinque en esta región del país.

Foto: Caracol Radio

El ruido del helicóptero rompió el silencio de la montaña. Desde el aire, lo que parecía una zona rural cualquiera del Tolima comenzó a mostrar otra cara: enormes cráteres llenos de agua turbia, montañas de tierra removida, retroexcavadoras escondidas entre la vegetación y un paisaje abierto a la fuerza, como si la selva hubiera sido arrancada a mordiscos.
Caracol Radio acompañó en terreno al Ejército Nacional durante una operación militar contra una red de minería ilegal señalada de financiar a la estructura Ismael Ruiz, una facción del GAO-r, disidencias de las Farc que delinque en esta región del país.
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La llegada no fue sencilla
Tropas descendieron entre barro, zanjas y lodo espeso. Cada paso se hundía en una tierra castigada por años de explotación clandestina. En medio del operativo, los uniformados avanzaban con cautela mientras aseguraban el perímetro y verificaban cada punto donde operaban las máquinas.
Desde tierra, la escena era aún más impactante. Donde antes hubo vegetación, ahora quedan piscinas artificiales de agua café, canales oscuros con residuos de combustible y extensiones completas convertidas en desierto de piedras y sedimento.
El Ejército confirmó la intervención de nueve Unidades de Producción Minera. En el sitio fueron destruidas seis máquinas amarillas, inutilizadas otras tres, y destruidas nueve clasificadoras usadas para extraer material. También fueron hallados más de 16 mil galones de ACPM y un motor industrial.
Pero el golpe no solo fue contra la maquinaria. Según inteligencia militar, esta minería ilegal era una de las principales fuentes de financiación de la estructura Ismael Ruiz. Se calcula que obtenían una producción cercana a 27 mil gramos de oro al mes, recursos que presuntamente eran destinados al sostenimiento armado, compra de logística y expansión criminal.
Mientras los soldados aseguraban la zona, algunos trabajadores observaban a distancia. Algunas personas con cubiertos empezaron a atacar a integrantes de la fuerza pública que realizaban la operación.
Las imágenes hablan solas: hombres vigilando el perímetro, retroexcavadoras inmóviles, charcos negros de combustible corriendo sobre el terreno y hectáreas completas convertidas en cicatrices.
El impacto ambiental tardará años en sanar. Autoridades estiman que la recuperación de agua, suelo y biodiversidad podría superar una década, dependiendo de las medidas de restauración que se implementen.
Cuando el helicóptero volvió a elevarse, dejó abajo un paisaje devastado, pero también una señal: detrás del oro ilegal no solo hay dinero, también hay guerra.

José David Rodríguez
Periodista W.




















