La empresa de dos meses que se llevó $8.195 millones del Ministerio de Relaciones Exteriores
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La empresa de dos meses que se llevó $8.195 millones del Ministerio de Relaciones Exteriores
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El 3 de octubre de 2024, alguien fue a la Cámara de Comercio de Bogotá y registró una empresa. Se llama TrustID AI SAS. Una microempresa de consultoría informática. Sin contratos previos. Sin historial. Sin experiencia demostrada. Recién nacida.
Cuatro días después, el 7 de octubre, la Dirección de Gestión de Información del Ministerio de Relaciones Exteriores —la Cancillería colombiana— tramitó internamente la contratación de una entidad llamada Aldesarrollo para modernizar sus sistemas tecnológicos.
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El contrato se firmó. El Contrato Interadministrativo número 536 de 2024. Valor: diez mil trescientos sesenta y cuatro millones de pesos. Modalidad: contratación directa. Sin licitación. Sin convocatoria abierta. La Secretaria General del Ministerio, Paola Andrea Vásquez Restrepo, firmó por el Estado. Aldesarrollo, por el contratista.
Hasta ahí, un convenio interadministrativo más, de los muchos que se firman en Colombia para evitar el proceso de licitación. El problema —y siempre hay un problema— viene después.
Porque Aldesarrollo puede contratar como privado. Tiene su propio manual de contratación. Y con ese manual, salió a buscar quién ejecutara el trabajo que el Ministerio le había encomendado. Y lo que encontró fue la Unión Temporal Avance Digital: dos empresas, Redcomputo y esa microempresa recién creada, TrustID AI SAS.
El contrato entre Aldesarrollo y esa unión temporal se firmó el cinco de diciembre de 2024. Por ocho mil ciento noventa y cinco millones de pesos. El 79% de todo lo que el Ministerio le había entregado a Aldesarrollo terminó en manos de una unión temporal donde uno de sus miembros tenía apenas 63 días de existencia.
Sesenta y tres días. Eso es lo que tenía de vida TrustID AI SAS cuando Aldesarrollo le confió ocho mil millones de pesos en tecnología sensible de la Cancillería colombiana. La misma entidad que maneja los sistemas de trámites internacionales, de pasaportes, de visas.
¿Y quién representa legalmente a esa unión temporal? Un señor llamado Eduardo Ancizar Ramírez Navarro. Hasta ahora, sin ningún registro público relevante. Sin contratos previos con el Estado que aparezcan en los sistemas oficiales. Sin presencia en medios. Hasta que llegó este contrato.
Hay un detalle más, en la cláusula de notificaciones del contrato —el apartado donde queda registrado cómo se comunican las partes— aparece el correo de contacto de TrustID AI SAS. No es un correo corporativo. No es un dominio propio. Es una cuenta de Gmail. Literalmente: trustidaisas@gmail.com. Una empresa que va a manejar tecnología de identidad digital de la Cancillería colombiana, recibe sus notificaciones contractuales en Gmail.
La estructura del negocio es clara en los documentos. El Ministerio usa el convenio interadministrativo para no licitar. Aldesarrollo usa su manual privado para no hacer proceso competitivo amplio. Y al final del camino, los recursos públicos llegan a una empresa que, cuando todo esto se tramitó, no había cumplido ni dos meses de vida. Hace tres meses la cancillería anunció que el contrato se caducaba y pidió investigación a la Contraloría, ¿qué han hecho los órgano de control?
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Juan Pablo Calvás
Director adjunto y corresponsal internacional senior de W Radio. Editor general en W Radio por 10 años....




