ANLA da vía libre a construcción de calzada Casablanca - Ubaté
La decisión permite avanzar en una obra que busca mejorar la movilidad diaria de miles de personas y fortalecer el transporte de productos agrícolas de la región.


La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó la modificación de la licencia ambiental para construir la segunda calzada entre Casablanca y Ubaté, en el norte de Cundinamarca.
El proyecto está ubicado en los municipios de Cogua, Nemocón y Tausa, y conecta con Ubaté, una zona reconocida por su actividad lechera y agrícola.
La autorización fue otorgada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), y permite intervenir un tramo de 7,382 kilómetros entre el peaje Casablanca y Ubaté. Esto significa ampliar la vía actual para que haya dos calzadas separadas, lo que reduce cruces peligrosos y maniobras improvisadas.
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Para quienes transitan a diario por este corredor, entre campesinos que llevan leche y hortalizas, estudiantes, trabajadores que viajan hacia Bogotá o municipios cercanos, la obra apunta a disminuir tiempos de viaje y, sobre todo, a bajar el riesgo de accidentes.
¿Qué cambia en la vía?
Según el comunicado de la entidad, la segunda calzada tendrá dos carriles de 3,65 metros cada uno, con separador central y bermas pavimentadas. Al dividir los sentidos de circulación, se reduce la posibilidad de choques frontales, uno de los riesgos más frecuentes en carreteras de doble sentido sin separación física.
Además, se construirán tres retornos vehiculares tipo “corbatín” en los sectores Casablanca, La Virgen y La Ruidosa, que permitirán hacer giros de manera organizada, evitando que los conductores improvisen cruces en puntos no autorizados.
El proyecto también contempla un puente vehicular y cinco pontones, estructuras que permiten el paso del agua por debajo de la vía para evitar que las lluvias la deterioren. En La Ruidosa se levantará un puente peatonal, pensado especialmente para estudiantes y habitantes que cruzan la carretera a diario.
A esto se suman obras hidráulicas como alcantarillas y canales para manejar adecuadamente las aguas lluvias, un aspecto clave en una zona donde las temporadas invernales suelen afectar la estabilidad del terreno.
¿Qué pasa con el medioambiente?
La ANLA condicionó la aprobación a una serie de medidas ambientales. Durante la construcción, deberán aplicarse controles para evitar deslizamientos, proteger las fuentes de agua y reducir el polvo y el ruido que generan las obras.
También se exigió un plan de compensación ambiental que incluye la preservación y rehabilitación de 66,03 hectáreas en ecosistemas altoandinos de la cordillera Oriental. Esto implica restaurar cobertura vegetal intervenida y ejecutar programas de rescate y reubicación de fauna.
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Por otro lado, según cifras oficiales de la entidad, desde agosto de 2022 se han emitido 497 decisiones de licenciamiento. De ellas, 143 corresponden a modificaciones de proyectos ya existentes, como ocurre con esta segunda calzada.
Una vía con mayor capacidad y mejor manejo de aguas lluvias puede traducirse en menos cierres por emergencias y menores costos de transporte. Lo que tendría efectos directos en el bolsillo de productores y consumidores.




