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La mañana en que la escuela despertó

La recuperación del entorno escolar en La Valerosa reunió a comunidad y Policía alrededor de un espacio pensado para permanecer

Foto: Policía.

Foto: Policía.

Por: Emilio Gutiérrez Yance

La mañana empezó temprano en la Institución Educativa Técnica Agropecuaria y Orfebrería Tomasa Najera, sede primaria La Valerosa. El barrio todavía desperezaba cuando comenzaron a llegar las primeras personas al plantel, en el corazón del barrio 1 de Octubre.Docentes, estudiantes, vecinos y comerciantes del sector se reunieron alrededor de la escuela con una tarea concreta.

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A ellos se sumaron integrantes del Grupo de Protección a la Infancia y Adolescencia y de la Policía Comunitaria del municipio de Mompox, en el marco del programa Abre tus ojos en niños y niñas. La actividad, denominada Recuperación del Entorno Escolar, partió de una idea sencilla: cuidar la niñez también implica cuidar los lugares donde aprende y crece.La jornada arrancó entre escobas apoyadas en los muros, baldes a medio llenar y brochas manchadas de pintura fresca.

El polvo, instalado desde hacía meses en los rincones, empezó a retirarse y dejó al descubierto el suelo. Las paredes, gastadas por el tiempo y el sol, tomaron color otra vez. Los niños tomaron lo que había a mano y se movieron por la escuela con una familiaridad antigua, aprendida en años de recreos, filas y cuadernos.En una de las paredes quedó una cartulina. El mensaje, breve y directo, mostraba letras desiguales, trazadas con prisa y cuidado a la vez. Al leerlo, la escuela se sentía cerca: uno de los pocos lugares donde el barrio todavía se reúne y se cuida.

Durante la mañana coincidieron quienes conocen de memoria las historias detrás de cada cuaderno, quienes estudian allí todos los días y quienes decidieron aportar desde la cercanía. Comunidad, escuela y Policía compartieron el espacio y el trabajo durante toda la jornada, sin protocolos visibles ni distancias marcadas.El patio volvió a poblarse de voces y pasos. El eco cambió de tono y el aire se llenó de movimiento.

Los espacios intervenidos dejaron atrás las marcas del abandono y empezaron a mostrar cuidado. Cada rincón recuperado transmitió una sensación de pertenencia y respeto, la de un lugar pensado para permanecer.

Cerca de 190 niños y niñas serán los beneficiados directos de esta intervención. En los próximos días regresarán a clases en un entorno más claro y acogedor, preparado para el aprendizaje y la convivencia.Al caer la tarde, La Valerosa tenía otro ánimo. Las paredes recién pintadas guardaban el ruido del día y el patio quedó dispuesto para volver a llenarse. La escuela, como el barrio, seguía ahí: abierta, habitada y atenta a quienes la necesitan.

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