Cali

Cumbal: sabores que cuentan historias

En esta zona del sur de Colombia se encuentran mujeres, hombres, estudiantes y autoridades indígenas que hacen el papel de “guardianes” de la agrobiodiversidad, con la conservación de semillas nativas mediante una red de bancos comunitarios y procesos participativos que incluyen educación, producción y agroturismo rural en Cumbal, Nariño.

Las comunidades indígenas del resguardo indígena del Gran Cumbal, en Nariño, trabajan para conservar y revitalizar cultivos tradicionales que han sido desplazados por la agricultura comercial.

Las comunidades indígenas del resguardo indígena del Gran Cumbal, en Nariño, trabajan para conservar y revitalizar cultivos tradicionales que han sido desplazados por la agricultura comercial.

Al sur de Colombia, a más de tres mil metros sobre el nivel del mar se encuentra una población y una comunidad indígena que trabaja para conservar y revitalizar cultivos tradicionales que han sido desplazados por la agricultura comercial, pero que son esenciales para la alimentación, la salud, la cultura y la resiliencia climática. Estamos hablando del resguardo indígena del Gran Cumbal, en el departamento de Nariño, fronterizo con el vecino país del Ecuador.

Recorrer este maravilloso municipio, que, con sus países únicos, sus tradiciones vivas, sus saberes y cocina tradicional, su clima, sus alojamientos rústicos y acogedores, sus artesanías, su biodiversidad en flora y fauna, así como plantas con poder curativo, su música y la hospitalidad de su gente, lo convierten en ¡territorio mágico¡

Acá, en esta zona del sur de Colombia, se encuentran mujeres, hombres, estudiantes y autoridades indígenas que hacen el papel de “guardianes” de su biodiversidad, con la conservación de semillas nativas mediante una red de bancos comunitarios y procesos participativos que incluyen educación, producción y agroturismo rural.

Esta valiosa labor de preservar la cultura agrícola andina, se adelanta gracias a la financiación del gobierno de Canadá, liderado por la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, que, en colaboración con las autoridades y escuelas locales, impulsan la creación de esta red de bancos comunitarios de semillas en todo este resguardo.

Bajo el legado que hicieron los mayores en 1970, que había que recuperar la tierra para recuperarlo todo, se inició el proceso de recuperar lo ancestral y lo propio, para rescatar las semillas nativas.

En el momento tenemos recuperadas alrededor de 68 variedades de papas nativas, entre ellas las ratonas, las botellas, las mamberas, las chauchas amarillas, la piña, la morcilla, la caca de puerco y el huevo de indio, entre otra gran variedad de semillas que unas, estaban custodiadas por las memorias vivas del territorio, los abuelos y las abuelas y otras ya no estaban en el territorio", reveló Jorge Humberto Chirán Chirán, rector de la Institución Educativa Técnico Agropecuario Indígena Cumbe, ubicada en el resguardo del Gran Cumbal, perteneciente al gran pueblo de los Pastos en Nariño.

Segun Humberto Chirán, en las Mingas de pensamiento que convoca para el reencuentro de las semillas nativas, se ha logrado recuperar alrededor de 55 variedades de Papa que trajeron los padres de familia.

Los mayores chagreros que dijeron que había que dejar ese legado aquí en nuestra institución y otras semillas que ya no estaban y que se encontraban guardadas en banco de germoplasma de Agrosavia”, sostuvo Chirán Chirán.

En esta Institución Educativa desde 2024 se estableció la Casa de Semillas “Yar Pue Cumbe” (Yar significa ‘casa’, pue es ‘semilla’, y Cumbe, el nombre del cacique), desde donde se coordinan nueve “bancos nodales” ubicados en colegios y escuelas rurales de distintas veredas, que actúan como espacios de conservación, intercambio y aprendizaje sobra la agrobiodiversidad local.

En el 2024, en diciembre, se repatriaron 18 variedades de semillas que habían salido ya del territorio hace unos 30, 35 y 40 años que ya no estaban aquí en producción. Ahora las tenemos aquí a las cuales les denominamos y les hicimos la bienvenida al territorio las abuelas de vida, que son esas variedades de Papa”, aseguro Humberto Chirán.

Humberto Chirán Chirán, rector de la Institución Educativa Técnico Agropecuario Indígena Cumbe, en este proceso de saberes ancestrales, asegura que hay una relación profunda entre la Mujer y la Tierra.

“La única que da vida es la Madre Tierra al producir alimento, al producir comida. Así como ella da vida, la otra persona y el otro ser que da vida es la Mujer al tener sus hijos en el vientre durante nueve meses y poderlos traer a este mundo. Por eso cuando se siembra las semillas, quien debe sentar en la Madre Tierra las semillas no es el hombre sino es la mujer, porque tiene esa relación de fertilidad. Una buena fertilidad de productos y de alimentos. Ya el resto del trabajo lo hacemos nosotros los hombres, el desyerbe, hecha de tierra y el control de algunos moscos que le llegan a la Papa. Entonces todo ese proceso ya lo hacemos nosotros, pero ahí está esa relación directa: Madre-Tierra-Mujer: como dadoras de vida”, sostuvo Humberto Chirán.

Para el rector del Técnico Agropecuario Indígena Cumbe, ante la tecnificación en base a los agroquímicos, se tiene que irla sacando de sus territorios poco a poco y recuperar la sabiduría ancestral de cómo cuidar y cultivar los alimentos y los productos para que la comunidad perviva en el territorio en su identidad y en su cultura.

“En una conferencia que yo me encontraba en la ciudad de Bogotá hace un tiempo atrás, un asistente dijo que los pueblos indígenas que no manejen la ciencia, la tecnología, que no puedan manejar un computador y un celular, son analfabetas. Entonces tomé la palabra y le dije que así como nosotros somos unas analfabetas por no manejar la ciencia y la tecnología, entonces cuando usted amigo vaya al territorio y usted no lea y no maneje la luna es otro analfabeta”, puntualizo Humberto Chirán.

Los bancos de semillas

Estos bancos guardan, reproducen y comparten semillas nativas como papa chaucha, haba, quinua, cebada, trigo, olluco, maíz, plátano y tomate de árbol entre otras, promoviendo prácticas agroecológicas y fortaleciendo la seguridad alimentaria. También rescatan conocimiento ancestrales y fomentan el orgullo cultural del pueblo de los Pastos.

El diagnóstico participativo realizado al termino del 2025 permitió identificar más de 30 especies de cultivos de alimentos y vegetales, 30 especies frutales y 100 especies aromáticas medicinales (cultivados y silvestres), además de variedades desaparecidas que se busca recuperar mediante huertos escolares, concursos de conservación (ReSCA) y actividades gastronómicas.

Para fortalecer la identidad cultural y el desarrollo sostenible de sus comunidades, las mujeres de veredas rurales han impulsado iniciativas de turismo con enfoque en agrobiodiversidad, con la estrategia de integrar productos locales y saberes tradicionales.

Es así donde la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, acompañó la creación de la marca “Yarpuram” que significa “Casa de vida” en idioma pasto y simboliza la identidad, diversidad cultural y espiritualidad del territorio, en la vereda La Boyera.

Yarpuram, aunque fue concebido inicialmente para fortalecer un emprendimiento de agro ecoturismo, hoy se ha ampliado para incluir iniciativas en gastronomía, artesanías, papas nativas y producción de cuy, todas basadas en el uso y la valorización de las especies nativas y subutilizadas como eje del desarrollo territorial sostenible.

Estas mujeres de las veredas rurales de Cumbal, en Nariño, sur de Colombia, crearon la Ruta agro-ecotutística: “Viuve la shagra” del proyecto Yarpuram, que integra experiencias de turismo rural, educación ambiental y prácticas agroecológicas y conservación y uso de especies nativas y subutulizadas con conocimiento ancestral.

Este trabajo periodístico, al pie de los volcanes Cumbal y Chiles, taitas y mamas cuidadoras de este territorio sagrado y querido, se logró gracias a una invitación de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, con sede en el municipio de Palmira, en el departamento del Valle del Cauca y a las comunidades indígenas del resguardo indígena del Gran Cumbal, en Nariño, fronterizo con Ecuador.

¡Una experiencia autentica e inolvidable ¡

Crédito edición videos: Maira Murillo

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