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Resuelto un misterio del Pacífico de 120 millones de años: científicos rastrean origen de erupción

Este enigma geológico intrigó a los científicos durante décadas, al no entender de dónde provenía la lava que alimentó uno de los mayores eventos volcánicos de la historia.

Erupción volcánica, imagen de referencia (Getty Images)

Erupción volcánica, imagen de referencia (Getty Images) / by Mike Lyvers

Erupción volcánica, imagen de referencia (Getty Images)

Un equipo liderado por la geóloga y geofísica, Val Finlayson, junto con la participación de la Universidad de Hawái, la Universidad de Maryland y otras instituciones, identificaron que el punto caliente de Louisville en el sur del Océano Pacífico es la fuente de la cadena volcánica submarina que lleva su nombre y de la meseta de Ontong Java.

Es importante tener en cuenta que en punto caliente volcánico es un área en el manto terrestre de la Tierra en el que hay un flujo de calor anómalo que aumenta desde las profundidades, lo que causa que las rocas cercanas se derritan y formen magma.

El evento ‘Ontong Java’, que se propuso en 1991, representaría el acontecimiento volcánico más grande de los últimos 200 millones de años. Esto por su tasa de erupción de magma estimada en hasta 22 km³ por año, durante 3 millones de años.

Cabe destacar que este hallazgo resuelve un misterio geológico de décadas: el origen del magma que formó la meseta, que hasta ahora no podía vincularse claramente a ninguna traza volcánica.

“Por primera vez, podemos hacer una conexión clara entre los sistemas volcánicos más jóvenes del sur y los más antiguos del oeste del Pacífico”, afirmó Finlayson.

Cambios en la investigación de sistemas volcánicos

El principal problema residía en que la meseta carecía de una ‘huella’ volcánica visible que la conectara a su fuente, y se pensaba que el punto caliente de Louisville estaba demasiado lejos.

No obstante, la evidencia geoquímica y cronológica de volcanes submarinos antiguos cerca de Samoa y la isla Wake permitió reconstruir una trayectoria más completa del punto caliente.

Por medio de esta nueva comprensión, se evidencia que no fue el punto caliente el que se movió, sino la Placa del Pacífico, reescribiendo modelos geológicos existentes.

Este descubrimiento mejora el entendimiento del pasado volcánico del planeta, pero también tiene implicaciones para el estudio de riesgos geológicos actuales.

Hasta ahora, teníamos una visión muy desconectada del Pacífico y sus volcanes, pero por primera vez, podemos hacer una conexión clara entre los sistemas volcánicos más jóvenes del sur y los más antiguos del oeste del Pacífico”, añadió.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

En principio, vale la pena resaltar que estos nuevos hallazgos representan una revolución en la comprensión de la dinámica profunda del planeta y aportan una base más precisa para los modelos del movimiento de placas tectónicas.

La confirmación de que el punto caliente de Louisville dio origen tanto a su cadena volcánica como a la meseta de Ontong Java, le permite a los científicos reconstruir con mayor exactitud cómo se ha desplazado la Placa del Pacífico durante más de 100 millones de años.

“Es un descubrimiento que nos da una historia más completa de cómo la cuenca del Océano Pacífico ha evolucionado durante millones de años hasta convertirse en lo que es hoy”, explicó Finlayson.

De esta forma, esta reconstrucción, basada en datos geoquímicos y edades volcánicas, permite superar las limitaciones de modelos previos que solo funcionaban a partir de los últimos 80 millones de años, debido a la pérdida o subducción de evidencia más antigua.

En la actualidad, esta información es determinante para mejorar la predicción de procesos geológicos como terremotos y erupciones volcánicas, al comprender mejor cómo interactúan las plumas del manto con la litosfera terrestre.

Adicionalmente, permite reevaluar otras estructuras volcánicas antiguas y su posible conexión con puntos calientes activos, lo que tiene implicaciones para la estabilidad geológica de regiones insulares.

¿Cómo se logró el hallazgo?

Por medio del enfoque metodológico adoptado por el equipo liderado por Val Finlayson, en lugar de depender exclusivamente de trazas volcánicas conocidas y recientes, los investigadores exploraron cadenas más antiguas y poco estudiadas cerca de Samoa y la región Rurutu–Arago, cuyos volcanes tienen más de 100 millones de años.

Esta estrategia permitió rastrear la actividad del punto caliente de Louisville más atrás en el tiempo, superando la dificultad causada por la subducción de evidencias físicas.

Del mismo modo, el uso de geoquímica isotópica permitió comparar la firma química de rocas volcánicas antiguas con las de formaciones más recientes, revelando conexiones invisibles hasta ahora.

Finalmente, este descubrimiento también expone diferencias en el comportamiento de los puntos calientes, como el movimiento más independiente del punto caliente de Hawái respecto a Louisville y Rurutu–Arago. Esto agrega complejidad y detalle a los modelos del interior terrestre y su interacción con la superficie. “Hemos resuelto un misterio, pero hay muchos más esperando ser descubiertos”, concluyó.

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