Tres mil hogares de migrantes, ha mejorado su calidad de vida gracias a ADN Dignidad
Población migrante en las ciudades de Barranquilla, Bogotá y Nariño en situación de vulnerabilidad, por medio de este programa, han accedido a bienes y servicios básicos como alimentos, vivienda, productos de higiene, entre otros.

Cortesía: Programa ADN Dignidad

El programa ADN Dignidad, liderado por la organización humanitaria internacional Acción contra el Hambre, en asociación con el Consejo Danés para Refugiados (DRC) y el Consejo Noruego para Refugiados (NRC), con el apoyo del Bureau for Humanitarian Assistance de USAID, en tres años de operación, han apoyado a más de 256.000 personas migrantes venezolanas, colombianos retornados y comunidades de acogida, brindando asistencia monetaria que ha sido utilizada en alimentación, vivienda, para cubrir otras necesidades básicas de higiene y otros suministros para el hogar.
Esta evaluación que midió el impacto del programa ADN Dignidad reveló que los hogares que reciben ayuda humanitaria, cuentan con mayores probabilidades de tener ingresos estables, presentan mayores niveles de satisfacción con su vida y reducen los riesgos de sufrir inestabilidad alimentaria, con 3 meses de haber recibido la asistencia. La evaluación fue realizada por la International Initiative for Impact Evaluation.
Gran parte de la población migrante y de colombianos retornados ha experimentado situaciones de pobreza y vulnerabilidad económica, teniendo acceso limitado a bienes y servicios públicos básicos. Ahí el programa ADN Dignidad ha brindado transferencias monetarias mensuales, durante seis meses a los participantes inscritos, con el fin de salvar vidas, aliviar el sufrimiento y reducir el impacto social y económico.
Finalmente, con una nueva fase que inició en octubre de 2022, el programa llegará a más de 150.000 nuevos participantes en zonas urbanas y periurbanas del país, continuando la entrega de asistencia humanitaria y servicios complementarios de nutrición y protección. El programa tiene ahora un nuevo componente que promueve la integración socioeconómica de la población migrante a través de rutas de empleabilidad, emprendimiento y acceso a servicios financieros.




