Ciencia y medio ambiente

La habilidad de las esponjas de mar que tiene sorprendidos a los científicos

Formarse de nuevo a partir de una región aislada de células es una característica sorprendente y única de estos cuerpos marinos

La habilidad de las esponjas de mar que tienen sorprendidos a los científicos // Getty Images / Reinhard Dirscherl

Desintegrar a un cuerpo humano suena a acabar con la vida misma de él, el organismo humano depende de la conexión de tejidos y de la interacción de sistemas para desempeñar cada una de sus funciones básicas. Separar cada parte del cuerpo impla entonces desagrupar un mecanismo funcional y ponerle fin a la vida. El corazón no podría bombear oxígeno a las células si el sistema respiratorio no se hace cargo de purificar el aire que entra a nuestros pulmones.

La vida humana tal y como la conocemos no podría entonces florecer si esta no tiene en cuenta un cuerpo con órganos vitales, relacionados entre sí para llevar a cabo las actividades fisiológicas principales. También se requiere que el medio donde vivan sea el más favorecedor, con condiciones climáticas adecuadas y con la disponibilidad suficiente de recursos para el sostenimiento.

Pero en la naturaleza existen diversidad de seres vivos que, a diferencia de las personas pueden, sobrevivir en condiciones realmente excepcionales. Inclusive pueden regenerarse por completo así mismas y garantizar su supervivencia.

Tal es el caso de las esponjas de mar, recientemente, la bióloga marina, experta en esponjas, Sally Leys, comentó en la BBC que estos organismos pueden hacer algo extremadamente asombroso.

Las esponjas de mar son organismos que carecen de un sistema nervioso y órganos internos. Operan como tubos que filtran el agua.

La científica probó que al pasar el cuerpo de una esponja por una malla, esta se desintegra, pero posteriormente las células que se reconectan entre sí pueden, nuevamente, formar el organismo completo.

Pero reconstruirse a sí mismo no es la única peculiaridad. A pesar de que estos organismos no cuentan con un cerebro, puede fácilmente diferenciar las células de otras esponjas. En el experimento se intentó juntar los restos de dos esponjas: una roja y otra azul. Se pretendió mezclar las células para formar una masa violeta, pero lo que sucedió posteriormente fue bastante sorpresivo.

Las células de ambas esponjas se separaron entre sí, diferenciando las especies y agrupándose con la correspondiente. Es decir, no se formó una esponja violeta, sino que se reconstruyeron a sí mismas en una azul y una roja, propiamente.

Pero, los descubrimientos no paran ahí. Las esponjas podrían expresar su molestia e irritabilidad ante factores externos, a pesar de que no tienen cerebro ¿Cómo es esto? Los científicos comprobaron que las esponjas pueden manifestar su estrés o su enojo expulsando toda el agua que han acumulado en su interior, esto hace que sean difíciles de estudiar y los investigadores deben esperar por lo menos una hora para que la esponja recupere su tranquilidad.

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