La pesca: tradición que guarda la memoria de La Dorada

Actualmente, elmunicipio cuenta con más de 20 asociaciones de pescadores que intentan salir adelante y que esperan por apoyo gubernamental.

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A orillas del río Magdalena convergen pescadores de La Dorada y sus alrededores, quienes en su mayoría, se dedican a la pesca desde hace décadas. Este es el caso de Merardo Martínez, doradense de origen indígena que aprendió el oficio de la pesca desde su niñez por herencia de su padre.

Merardo, es el representante de la Asociación de Pescadores de La Dorada del barrio el Conejo, lugar donde se organizaron para aumentar su visibilidad e intentar que el Gobierno ponga sus ojos en ellos y les permita acceder a recursos para crecer como una comunidad pesquera más sólida.

El pescador también cuenta que la situación actualmente es más desalentadora, ya que la cantidad de pescados que consiguen ha bajado, además de que aún están a la espera del apoyo gubernamental que se supone irá destinado para ellos y sus familias por razón de la Veda, un periodo de tiempo en el que se restringe la pesca con el fin de completar el ciclo reproductivo de los peces para asegurar su supervivencia, aspecto con lo que Merardo afirma estar de acuerdo. De hecho, también destaca que siempre han acatado esta orden pese a que el Gobierno últimamente no ha cumplido con los recursos que les corresponden por haber interrumpido su trabajo durante esas instancias; de tal manera, afirma que aunque La Dorada sea una cuna de pescadores, es usual que ellos tengan que alternar este oficio con otros empleos como ser obreros o mototaxistas para llevar sustento a sus hogares.

La labor de los pescadores usualmente inicia antes de las 5AM, momento en que se dirigen a sus lanchas con una red para atrapar la mayor cantidad de pescados posibles, por lo general en grupos de cinco personas por embaración. Sin embargo, en tiempos de subienda, las jornadas son completas y los pescadores hacen lo posible por trabajar todo el día y la noche, descansando como máximo unas dos horas ya que como menciona Merardo Martínez: “esos buenos tiempos son un parpadeo y el pescado se va para no volver, por eso hay que sacrificarse en esos momentos”. Así, cuando se presenta este escenario, los pescadores pueden ganar hasta cien mil pesos por un día de producido, pero el resto del año pueden ganar alrededor de un cuarto de esa cantidad, ya que los mayoristas del puerto son quienes ponen el precio por la cantidad de pescado ofrecida. Es por eso que Martínez asegura que aunque en estos momentos vivir de la pesca es algo cada vez más difícil, es una tradición familiar que se hereda del padre y que se debe conservar como parte de la memoria de La Dorada.

Desde el barrio el Conejo los miembros de su Asociación de Pescadores esperan ser apoyados por los entes públicos para continuar con un trabajo milenario, el cual lleva alimento al hogar de los doradenses y es una de las principales fuentes de ingresos para el municipio desde hace décadas.

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