El VAR decide en Anfield la victoria del Liverpool de Klopp

Los 'Reds' siguen imparables en la Premier League y salvo un milagro, acabaran con la sequía de 30 años sin títulos de liga inglesa.

El Liverpool superó al Wolverhampton (1-0) con un tanto del senegalés Sadio Mané y con la ayuda del VAR, que anuló un tanto por un fuera de juego milimétrico al equipo de Nuno Espírito Santo y validó el de los "reds" tras descartar una posible mano de Adam Lallana.


La tecnología se decantó por el Liverpool, líder trece puntos por encima del Leicester, y decidió uno de los choques más ásperos que ha vivido Anfield en los últimos tiempos. Después del festival que ofreció ante el Leicester (0-4) en el Boxing Day, los hombres de Jürgen Klopp tenían que verse las caras con un grupo que sólo había perdido un encuentro lejos de su estadio desde el mes de septiembre. Sin duda, se avecinaba un duelo muy áspero.

Y es que las cifras del Wolverhampton lejos de su estadio ofrecían respeto: una derrota a domicilio sobre la bocina frente al Tottenham, tres victorias y seis empates. Unos números respetables para el club dirigido por Nuno Espírito Santo, que también vivió un día festivo entre semana después de superar al poderoso Manchester City (3-2).

Sin embargo, para intentar rascar algo en Anfield, Espírito Santo sacó a relucir su vertiente más conservadora. Dejó en el banquillo a sus hombres gol de la temporada y a la sensación del curso, el español Adamá Traoré, que vio el partido junto a suplentes como el mexicano Raúl Jiménez, máximo goleador de los Wolves en la Premier League con ocho aciertos, o Matt Doherty, autor de tres.

Apostó por Max Kilman y por Ryan Bennett en el centro de la defensa y por los portugueses Pedro Neto y Ruben Vinagre para ocupar los huecos de Traoré y Jiménez. Con cuatro caras nuevas, tres centrales, y con otro zaguero en el centro del campo como el belga Leander Dendoncker, el Wolverhampton dejó claras sus intenciones: resistir atrás y salir al contragolpe.


Le funcionó 42 minutos, los que necesitó el senegalés Sadio Mané para romper la muralla del Wolverhampton, desesperado durante toda la primera parte. Sin balón, con muchos kilómetros por detrás del equipo de Klopp, murió al borde del descanso ante un rival eléctrico pero poco letal en los últimos metros. El Liverpool acumuló pocas ocasiones hasta la aparición de Mané, pero dominó de forma incontestable.

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