Dónde está la bolita
DONDE ESTÁ LA BOLITA

Un país burlado

Santrich nunca fue símbolo de paz, pero la paz necesita hechos creíbles, decisiones de fondo de JEP, para sacudirse de los santrich que han hecho daño

Carlos Obregón /

Con la no asistencia de Jesús Santrich a la Corte Suprema para atender la indagatoria por el proceso de narcotráfico, pasó de ser el ex guerrillero con más garantías jurídicas y de seguridad a uno de los colombianos más buscados para ser capturado y tal extraditado a EE.UU. El clamor nacional hoy es ese.

Con esta burla a la justicia ordinaria, a la especial y a los colombianos que creyeron en su palabra, Santrich estaría dejando ver que siguió en las actividades ilegales –en este caso dedicado al negocio de la droga—después de la firma de los acuerdos en 2016. Su caso está dejando de ser un supuesto montaje de la justicia colombiana en asocio con la norteamericana, como él y sus defensores lo han sostenido. Su desaparición 10 días antes de la cita en la Corte daría para pensar que no tenía más alternativa que huir.

Es muy posible que a la hora de analizar lo que pasó, el por qué no fue capturado luego de posesionado como congresista y por qué se voló, terminen poniendo en capilla a la Corte, a la JEP, al Consejo de Estado, a la Fiscalía y a la Unidad de Protección. Tal vez algunos de ellos lo sean en mayor o menor medida, pero actuaron dentro del Estado de Derecho con todas sus virtudes y defectos. Sin embargo, la JEP y la Corte Suprema saldrán llevando la peor parte.

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Para el partido Farc, el de Timochenko y la gente que sigue cumpliendo, es un duro golpe, pero además les debería dejar una lección de la necesidad de más firmeza frente a casos como el de Santrich y otros disidentes. La opción tomada por Santrich, además, deja en evidencia, que el ala radical de Márquez y el Paisa, nunca estuvo de acuerdo con lo pactado y su desarrollo y por eso buscan de nuevo la clandestinidad, despreciando las concesiones del Estado en procura de la paz. Pero, a la vez, sin ellos, el Partido se sacude de la línea radical aunque a un alto costo.

La captura de Santrich no parece estar a la vuelta de la esquina. Si está en Venezuela, protegido por el régimen de Maduro, es casi imposible traerlo a Colombia. Si está en Colombia con las disidencias, hasta ahora no ha sido posible dar con cabecillas como Gentil Duarte y en esa medida las esperanzas son pocas.

Santrich nunca fue símbolo de paz, así usara esa bandera para protegerse. Pero sí es verdad que la paz necesita de hechos creíbles, por ejemplo de decisiones de la JEP, para sacudirse de los Santrich que le han hecho daño.

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