Dónde está la bolita
Dónde está la bolita

Pesimismo rabioso

No parece fácil para el presidente reversar los resultados de las encuestas antes de su primer año, menos aun cuando el 71 % de la gente es pesimista.

Donde está la bolita /

Una nueva encuesta, esta vez la Gallup Poll, muestra cifras negativas para el presidente Iván Duque en junio, un mes en el que el Gobierno ha vivido momentos difíciles que han acentuado el pesimismo de los colombianos. Con algunas diferencias, las últimas mediciones también reflejan esa tendencia.

La Gallup, realizada entre el 14 y el 21 de junio, tiene dos datos que no son buenos para el gobierno. La aceptación del presidente se desploma de 42% a 29% entre febrero y junio mientras que la de su vicepresidente Marta Lucía Ramírez cae del 42 al 38% en los mismos meses.

Lo primero plantea que en los últimos cuatro meses –casi el 40% de lo que lleva el gobierno—las dos terceras partes de la opinión, de manera creciente, no están conformes con la forma como se desempeña el presidente, con sus decisiones o con el manejo de situaciones en las que es clave la determinación del jefe de Estado, así sean situaciones no generadas desde el Gobierno.

Pero además la caída de la imagen de la vicepresidenta muestra un desgaste de las cabezas del Ejecutivo, cuando por lo general en los gobiernos los vices, menos expuestos al escrutinio, gozan de buena aceptación. De un favorable en octubre en el 54%, ha caído de manera sistemática al 38% en junio.

Mientras al presidente Duque le pasan factura por la ausencia de liderazgo de su gobierno, a la vicepresidenta le está haciendo daño el descache en el manejo del Twitter, sin dejar de desconocer que también la afecta la ola del pesimismo que invade al país.

En ese pesimismo podrían estar pesando realidades del día a día de la gente en la calle, como el desempleo, la creciente presencia de migrantes venezolanos en las ciudades y la inseguridad ciudadana, pero también situaciones en las que se pone a prueba el liderazgo de un presidente y su equipo como el paro de la minga indígena en el Cauca, en abril, el hundimiento de las normas anticorrupción, el cierre de la vía al Llano en el último mes, casos en los que la gente afectada no repara en el responsable del daño sino en quien debe solucionar. A lo anterior se suman decisiones de la justicia que terminan afectando al gobierno, como la libertad de Jesús Santrich o el fallo sobre el consumo de drogas en espacios públicos o el imparable asesinato de los líderes sociales.

No parece fácil para el presidente reversar los resultados de las encuestas antes de su primer año, menos aun cuando los encuestados en un 71% creen que la situación del país va empeorando. Pero sí tiene una oportunidad de empezar a reversarla a partir del 7 de agosto con ajustes en el gabinete y un cambio en el estilo de gobernar que hasta ahora no ha dejado ver un mensaje contundente de para dónde marca la brújula.

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