Ruanda supera temor a vacunas y podría erradicar cáncer de cuello uterino

Desde 2011 el gobierno hizo alianzas con farmacéuticas y comenzó un proceso cultural para que las familias permitieran la vacunación de las menores.

Un proceso de adaptación, enseñanza y mucha voluntad es el que han llevado a cabo las autoridades de Ruanda desde 2011, cuando se propusieron aumentar la prevención contra el cáncer de cuello uterino a través del incremento de la vacunación con el Virus del Papiloma Humano.

Inicialmente el plan fue visto con sorpresa y los ciudadanos cuestionaban las probabilidades, afirmando que si los países desarrollados no habían cumplido ese objetivo, era más difícil que lo lograra un país africano con altos índices de pobreza.

El proceso, según cuenta el diario El País de España, comenzó con una alianza con la farmacéutica Merck, que se ofreció a dar sus vacunas para demostrar que eran un método seguro. Pero el primer obstáculo es que tienen mayor efectividad si se aplican en jóvenes que no han iniciado su vida sexual. En el país poco se puede hablar de sexo por temas culturales, y creció la creencia de que generaría promiscuidad, pero además esterilidad.

Para combatir ese problema, el gobierno se ingenió un plan que incluía no solamente a médicos y profesionales de la salud, sino a profesores y líderes de comunidades, que se encargaron de explicar que la vacuna era un importante factor en la lucha contra el cáncer y los efectos que podría tener esa enfermedad en las niñas y mujeres.

Según el diario, la red la integran 45.000 trabajadores que hacen un llamado: “Hable de sexo a sus hijos, podría salvarles la vida”. Pero además reforzaron la campaña en la radio y otros sistemas de difusión que pasaron al tema de la educación en salud.

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El Ministerio de Salud destaca que poco a poco se dieron cuenta de que no se debía relacionar la vacuna con el sexo o el inicio de la vida sexual. Actualmente, según ese organismo, el 93% de las niñas de entre 12 y 13 años reciben la vacuna, lo que podría llevar a erradicar el cáncer de cuello uterino y salvar miles de vidas.

La experiencia de esa nación africana contrasta con los países potencia y del primer mundo con los que al principio se comparaba Ruanda. En muchos de ellos ha incrementado la percepción negativa acerca de las vacunas y han caído los índices de vacunación no solo para ese padecimiento, sino contra muchas otras enfermedades.

Un reciente estudio llevado a cabo por la ONG Wellcome y la firma Gallup, señaló que en los países ricos aumenta la desconfianza hacia las vacunas y ya hay brotes de enfermedades como sarampión. Francia es el país más escéptico, mientras Ruanda aparece con uno de los mejores resultados.

Según científicos eso se debe al auge de los movimientos anti-vacunas que comenzaron por relacionarlas con autismo y ahora tienen una diversidad de argumentos por los cuales son nocivas. Los académicos y médicos han desmentido esos planteamientos, reforzando la importancia de vacunarse.

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