Y el gringo ahí

El tema de la extradición de Santrich y otros ex guerrilleros sería la razón para que Trump apoye a Duque en las objeciones a la ley de la JEP.

Carlos Obregón /

Pocos días después de que el presidente Donald Trump dijera que el presidente Duque “no ha hecho nada por nosotros”, en alusión a que los envíos de droga a su país han crecido desde que asumió la presidencia, su embajador en Bogotá salió en apoyo de los reparos del presidente de Colombia a la ley estatutaria de la JEP.

El embajador Whitaker, en un desayuno en su casa, lo hizo primero con los representantes comisionados para estudiar las objeciones a la ley y lo intentó después con la Corte Constitucional, que sería el juez definitivo en caso de que el Congreso acoja los reparos presidenciales a esa norma clave para juzgar a los actores del conflicto.

Por eso desde ya se habla de una injerencia indebida de Trump en asuntos internos, a través de la embajada, en un asunto que debe ser resuelto por los tres poderes del Estado colombiano. Recientemente la Cancillería se opuso a que los embajadores de Israel y Palestina fueron invitados por la misma Corte a dar una opinión sobre el TLC con el Estado israelí.

No es la primera que la Embajada de EE.UU. mete la mano en asuntos internos de Colombia, y menos con un presidente como Trump que no distingue entre aliados y enemigos para golpear. Lo hizo el ya desaparecido Miles Frechette durante el proceso 8 mil, y luego William Brownfield que en 2009 cuestionó la decisión de la Corte Suprema sobre sobre el caso del almirante Arango Bacci.

¿Por qué esta vez EE.UU. se pone en una posición contraria a la del resto de la comunidad internacional, en especial Europa, que ha urgido al presidente Duque a sancionar la ley de la JEP? El tema de la extradición de Santrich y otros ex guerrilleros sería la razón de fondo. “El embajador quería proporcionar la información de que con Estados Unidos [Colombia] podía hacer un acuerdo de tal manera que la verdad se pueda, eventualmente, contar desde allá. Si son extraditados pudiesen contarlo”, dijo el representante del Centro Democrático Álvaro Prada, presente en el desayuno, durante el cual el ambiente tuvo poco de diplomático.

Con el caso de Santrich incrustado en la agenda bilateral, EE.UU. está pasando de ser el aliado del proceso de paz en los tiempos de Obama, a un freno a la implementación en materias sensibles como la aplicación de la justicia especial para la antigua guerrilla. La votación de las objeciones en el Congreso ya no solo será un pulso entre oposición y gobierno sino algo más que compromete la política exterior.

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