El fenómeno de los políticos jóvenes y atractivos, ¿tendrá éxito en el mundo?
Los dirigentes de Francia, Canadá, Austria y Nueva Zelanda han incursionado en la política de forma inusual y con miles de seguidores que esperan el cambio.

Emmanuel Macron.(Getty Images)

En el año 2015 el mundo vivió el fenómeno de Justin Trudeau, un hombre con un poco más de 40 años que conquistaba a los electores de Canadá y que con amplia ventaja se convirtió en el primer ministro. Llegó a ese cargo demostrando un pensamiento liberal, de inclusión e igualdad y con la promesa de aumentar la participación de su país en la política internacional.

Justin Trudeau.

Justin Trudeau.
A partir de ese momento surgieron otros casos que por momentos cautivaron a los habitantes del planeta. En 2016 comenzó a sonar en Francia el nombre de Emmanuel Macron, quien durante su campaña prometió reformas en diversos sectores de esa nación, reducción del gasto público, la refundación de Europa a través de más organismos en común y mejor calidad de empleos. Así se convirtió, a los 39 años, en el presidente más joven de la historia de ese país.
En los últimos días han sido notorias las victorias de otros jóvenes. En Austria se encuentra Sebastian Kurz, quien a los 31 años y con un pensamiento de derecha asumirá el cargo de canciller. Y en Nueva Zelanda, a los 37 años, Jacinda Ardern, moderna y liberal, fue elegida como primera ministra. Todos llegaron al poder con campañas y estrategias revolucionarias que cautivan principalmente a una sociedad que quiere cambios.

Sebastian Kurz.

Sebastian Kurz.
Kurz y Ardern aún deben esperar unos meses para demostrar su capacidad al mando de sus países. Sin embargo tanto Trudeau como Macron llevan más tiempo a la cabeza de Canadá y Francia con resultados que contrastan. Mientras el fenómeno Trudeau sigue vivo y cada vez gana más adeptos, la popularidad de Macron bajó 24 puntos en la última medición y su partido perdió terreno en el Senado.
¿A qué se deben las diferencias entre los dos gobernantes? El director de investigación de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, Fabio Sánchez, explica que sus países tienen agendas muy diferentes.
“Ha sido mucho más dificil la maniobrabilidad politica para Macron que para Trudeau porque Canadá tiene una agenda mucho menos compleja que la francesa en asuntos externos. Es un país pacifista que tiene un altísimo nivel comercial y muy buenas relaciones con los vecinos”, señala el analista. Agrega que Francia “está viviendo la oleada del terrorismo y está presionada por los problemas que vive la Unión Europea”, en donde junto a Alemania le exigen asumir tareas más complicadas.
A esto se suma que Trudeau no ha dudado en hacer públicas sus políticas de inclusión y su apoyo a las minorías. A diferencia de su vecino, Donald Trump, ha invitado a refugiados a viajar a Canadá en donde ha implementado una política de puertas abiertas.
Aunque algunos sectores los han comparado con dirigentes de más edad, Sánchez considera que actualmente “la acumulación de experiencia se hace más rápido, tanto en el sector privado como en el público”. Resalta que los directivos de las grandes compañías cada vez son más jóvenes y esto se traslada también a la arena política. Por lo que considera que con el tiempo los electores seguirán votando a los jóvenes que surjan con un discurso impactante.
La imagen también es algo que ha ganado terreno dentro del marketing político, por lo que no sorprende que Trudeau, Macron, Kurz y Ardern tengan otra característica en común: son considerados atractivos. El analista destaca que es una nueva forma de cautivar e interactuar con el público. Sin embargo resalta que ha habido otros ejemplos en la historia como los de los presidentes de Estados Unidos, Ronald Reagan, Bill Clinton e incluso John F. Kennedy, que era admirado entre los años de 1950 y 1960.
Estos dirigentes se han negado a las comparaciones, y a través de acciones y declaraciones han dejado claro que a pesar de su juventud, no todos piensan lo mismo. Es el caso del austriaco Kurz, quien llegó al poder después de hacer varias maniobras dentro de su partido y ahora es cercano a la derecha, expresando un rechazo hacia los inmigrantes.
Es un discurso que contrasta con los de Trudeau y Ardern pero que igualmente está cautivando a los jóvenes, especialmente en Europa. Sánchez señala que llegan en un momento de graves problemas para el continente debido a los los desafíos económicos, políticos, el terrorismo y la fractura de la construcción europea luego del Brexit y el impase catalán.
“Es el momento adecuado para que esas generaciones de jóvenes ultranacionalistas desplieguen su discurso y encuentren adeptos, ubicando todos los males en los actores extranjeros más allá de las fronteras”, asegura el analista, quien considera que continuarán surgiendo estas ideologías en los nuevos dirigentes.




