Cristo roto y amputado de Bojayá es más cristo aún: papa Francisco

Cristo roto y amputado, para nosotros es «más Cristo» aún, porque nos muestra una vez más que Él vino para sufrir por su pueblo y con su pueblo; y para enseñarnos también que el odio no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte y la violencia. Nos enseña a transformar el dolor en fuente de vida y resurrección, para que junto a Él y con Él aprendamos la fuerza del perdón, la grandeza del amor.

¿Qué significa el Cristo de Bojayá?

 El Cristo de Bojayá reúne una parte muy importante de la historia de la violencia que ha vivido Colombia, siendo esta una de las masacres más significativas de las últimas décadas. En Bellavista, cabecera municipal de Bojayá, se conserva la imagen mutilada que representa el dolor y el sufrimiento del pueblo, simboliza los proyectos de vida fracturados de las personas y las comunidades y también refleja el dolor de la sociedad colombiana.

 El Cristo es la representación de la masacre ocurrida el 2 de mayo de 2002 en Bojayá-Chocó. Los hechos ocurrieron en medio de un enfrentamiento entre paramilitares y las Farc, la población resguardada en la Iglesia recibió un cilindro bomba, causando la muerte de un centenar de personas, incluidos 48 niños.

 ¿En el camino de reconciliación que representa esta imagen?

 “Es un llamado a restaurar la dignidad perdida por quienes cometieron violencia y por quienes la sufrieron. Es un llamado a reconstruir el tejido social, la esperanza, a recuperar la confianza, a mirar hacia el futuro, hacia delante con términos de construir una sociedad que sea capaz en su relación de impedir que volvamos a las atrocidades del pasado”, explicó finalmente Monseñor Héctor Fabio Henao.

Hechos claves:

 En la vereda La Loma de Bojayá el 29 de septiembre del año 2016, las Farc pidió perdón a las víctimas de esa masacre y les entregó un cristo negro para recordar lo sucedido. “Pedimos que nos perdonen y nos den la esperanza del alivio espiritual permitiéndonos seguir junto a ustedes haciendo el camino que, reconciliados, nos conduzca hacia la era justa que tanto han anhelado los humildes de todos los rincones de Colombia”, indicó Luciano Marín Arango, delegado de Farc.

 Después de 14 años de la tragedia, el Cristo fue traído a restaurar a un taller en Bogotá y en la actualidad es conservado en una urna de cristal. El escultor del Cristo Negro de Bojayá, Fernando Cuellar dijo que “más que un trabajo de restauración, fue un trabajo de conservación de lo que había quedado del Cristo, porque le intención del trabajo era conservar una pieza que representaba un momento histórico de la comunidad Afro del Chocó en donde el Cristo quedó mutilado a raíz del enfrentamiento bélico, y como quedó mutilado, queríamos dejarlo como testigo histórico religioso de la Iglesia Católica y de la historia política de nuestro país ".

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