Conociendo al nuevo bebé de las Farc
Caracol Radio llegó hasta la vivienda donde vive una mujer que dio a luz durante la conferencia guerrillera.
Me recibe acostada, al lado de Carlos Andrés- su bebé de dos días-. Está fajada, algo adolorida. Me saluda, se identifica y dice que es Patricia, la madre que dio a luz cuando las Farc adelantaban su décima conferencia.
El parto no sería normal- le recuerdo- si la guerrilla no promoviera abortos para evitar el número disparado de niños en sus filas que en tiempos de combate termina siendo un estorbo. Ella refuta. Dice que tuvo que decidir entre abortar o dar a luz. Y ella aceptó lo segundo.


“Me enteré porque mi ciclo menstrual se alteró, me hicieron la prueba y arrojó positiva”, dice Patricia, quien se toca su estómago para confirmar que su faja esté bien puesta.
La gestación –para su suerte- fue normal, aunque le impidieron cargar fusil y peso durante sus movilizaciones por la selva. “La dotación la cargué por un tiempo hasta que me empezó a crecer la barriga. Ahí me la quitaron”.
El parto- relata- le empezó a las cinco de la tarde del martes pasado en un campamento de las Farc y la movilizaron de urgencia hasta la vivienda construida en material, a una hora del lugar donde se adelanta la conferencia guerrillera y hasta donde llegó Caracol Radio.
“Mandaron a llevar los médicos y después de pujar durante dos horas, porque los dolores son insoportables, lo tuve. Al comienzo, fue muy doloroso, no fue fácil, pero en últimas el alumbramiento fue normal”, relata. El bebé nació sano, pero ella desconoce su peso.
-¿Qué va a hacer con Carlos Andrés?-, pregunto. Ella- mirándolo a sus ojos y agarrándolo como si se lo fueran a quitar- me dice que criarlo.
“Lo voy a criar. Este es un avance que dio nuestro movimiento. Él estará conmigo. Antes- si hubiera dado a luz- hubiera tenido que dejarlo donde mi familia, pero como hay acuerdos pactados con el Gobierno. Yo quiero que estudie”, me dice Patricia, oriunda del Meta,
15 años en las Farc.
Abraham, el padre, pertenece al Bloque Yarí de las Farc. Llega a la entrevista y coge entre sus brazos al pequeño. “¡Se parece a mí!”, expresa con orgullo. “Quiero darle estudio y él, cuando sea grande decidirá qué quiere hacer”.
Él- 20 años en las Farc- aclara que la decisión de abortar la toman las mujeres y los hombres la respetan. “Hay que decidir, si la persona no quiere tener al bebé no se puede obligar a que lo tenga. Es un buen momento para los niños e hijos de los guerrilleros”, expresa. Él –aunque no lo dice directamente- es consiente que los pequeños deben crecer con sus padres. Los tiempos de las Farc van cambiando




