Dónde está la bolita

ETB: ¿un cheque sin fondos para Peñalosa?

Si la imagen del alcalde no tuviera bajos niveles y si la relación con la opinión y con oposición fuera menos retadora, la venta sería más fácil.

El Plan de Desarrollo del alcalde Enrique Peñalosa, que debe ser aprobado esta semana por el Concejo, ha concentrado su debate en la autorización que pide para vender la ETB, lo cual ha generado un debate polarizante, más pasional que racional, sobre por qué y para qué vender la empresa de telecomunicaciones de la capital.

El tema no es nuevo, pero el debate se da en un contexto político y económico muy diferente al de la primera administración Peñalosa cuando empresas como Telefónica o Telecom Italia querían quedarse con el 51% de la participación, que por entonces se calculaba en 700 millones de dólares, que es más o menos lo que vale hoy la empresa en bolsa.

Y cuando no tenía una oposición tan enconada como la de su antecesor.

En el debate de Hora 20 del viernes pasado quedó claro que frente a esta propuesta ha sobrado lo ideológico y ha faltado rigor en la información sobre el estado de la empresa y su futuro inmediato.

La administración actual se ha empeñado en mostrar que la administración Petro la dejó en estado de inviabilidad por unas billonarias inversiones en fibra óptica que además de haberse comercializado en mínima proporción (12%), demanda otros 2 billones para llegar a 900 mil usuarios, incluidos los de televisión digital y fibra.

Desde la oposición, se ataca al alcalde y al presidente de la compañía por pretender salir de un activo clave para la ciudad con un argumento poco favorable de mal estado financiero que le hace daño a una marca que se quiere vender.

El concejal Manuel Sarmiento, del Polo, le entregó al secretario de Gobierno, Miguel Uribe, un documento de Hacienda en la que el propio Distrito proyecta utilidades de ETB para los años venideros.

Para los contradictores de Peñalosa, la información sobre el estado financiero de la empresa no es ajustada a la realidad porque el interés es venderla a una multinacional. 

Aunque es seguro que el alcalde recibirá del Concejo un cheque en blanco para salir de la ETB, la decisión empieza a ser percibida como apresurada porque no se ha hecho el debate de fondo sobre qué es mejor: si vender todo el 86.5% de las acciones o si es mejor tener un socio estratégico o cuáles son las obras prioritarias en salud, educación e infraestructura que van a recibir esos recursos y cuál es la garantía real de que lo que se perciba de la venta no caiga en proyectos en los que puedan tener incidencia los políticos de la ciudad y los contratistas que han apoyado sus campañas.

Aunque la mejor opción sea la venta de la ETB --algo que debe demostrarse-- al alcalde no le quedará fácil ante la opinión vender argumentos por la polarización que vive la capital. Si la imagen del alcalde no estuviera en los bajos niveles en que está, y si la relación con la opinión y oposición fuera menos retadora, la decisión final sería más fácil.

Cargando