Fiscalía investigará omisiones de Medicina Legal en caso Lara Bonilla

Según los investigadores, hay un hecho común en cuatro magnicidios: la complicidad de los escoltas.

La orden de exhumar el cuerpo de Rodrigo Lara Bonilla no es una diligencia aislada o el desenredo de un nudo criminal oculto por 32 años. Son los hallazgos de un trabajo de cuatro años en la Dirección de Análisis y Contextos de la Fiscalía, una investigación que tiene sobre una misma mesa cuatro magnicidios: Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo y Lara Bonilla, con un hecho común, la participación de los escoltas en los asesinatos y las manipulaciones en los resultados de necropsias.

Las coincidencias en los crímenes resultaron tan evidentes para los investigadores y analistas que revisan los procesos, que hizo necesario pensar en un nuevo capítulo en dirección a funcionarios públicos, médicos forenses e investigadores de instrucción criminales que asumieron y abandonaron los procesos sin la rigurosidad que exigía la sociedad en ese momento.

Para los fiscales de Contextos hubo en los cuatro magnicidios una estrategia criminal, un pacto entre narcotráfico, políticos y agentes del Estado, para desviar los procesos por décadas.

Ese nuevo arranque de la Fiscalía incluirá indagar en la responsabilidad de funcionarios de Medicina Legal e instrucción criminal para el momento de los magnicidios, los que se encargaron de desarrollar análisis forenses y dejar a medias los resultados.

En el caso de Lara Bonilla la exhumación permitirá establecer supuestas lesiones diferentes a los impactos de bala que provocaron su muerte, hay reportes de golpes y fracturas, que los fiscales aseguran estarán impresos en los restos óseos que en marzo extraerán de un cementerio en Neiva.

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