Cuerpos descuartizados en La Modelo terminaban en comida para cerdos: testigo
Caracol Radio conoció las declaraciones de ex paramilitares que confirman la historia de horror develada por la Fiscalía.

(Colprensa)

Que el país se enterara de los descuartizamientos, desapariciones y mafias que pululaban en la cárcel La Modelo en Bogotá, no es nuevo para la Fiscalía. Desde hace varios meses un grupo especial de investigadores adelanta las indagaciones para establecer las versiones de algunos paramilitares.
Caracol Radio tuvo acceso a varias declaraciones de paramilitares que fueron testigos de los descuartizamientos en La Modelo. En audios los testigos cuentan cómo la historia de horror se convirtió en realidad.
En las declaraciones revelan que un contrato del Inpec en el año 2001 con el propietario de una marranera en Soacha, fue el punto de partida para toda esta investigación. El dueño de los cerdos le compraba los desperdicios de comida a la cárcel para darles a los animales y en una oportunidad se encontró a un cerdo aparentemente jugando con una mano.
“Me acuerdo que salió por las noticias, el Inpec tenía un contrato con un señor de Soacha de unas marraneras y allá un marrano como que estaba jugando con una mano ahí mismo llamó a la prensa”.
El exparamilitar cuenta de forma cruda las modalidades de violencia que utilizaban en La Modelo para asesinar y desaparecer a las víctimas, que previamente fueron señaladas.
“Primero le metían corriente a la gente y el que no moría en los tanques de la corriente, lo sacaba y lo desaparecían canecas de agua masa, los picaban, los ahorcaban, a cuchillo, pero con arma de fuego sólo a los duros”.
Señala en la declaración que los asesinatos ocurrían en ajustes de cuentas. Las víctimas eran citadas bajo engaños a la cárcel y allí los desaparecían por orden de jefes paramilitares, entre otros mencionan a uno de apellido Arroyave.
“Había gente que tenía algún problema en la calle y lo iban a resolver con alguien en la cárcel, el comandante Arroyave llamaba al patio tres les decía, va fulano que lo detengan y resultaba desaparecido”.
En La Modelo existía un sicario que se convirtió en el verdugo de las personas marcadas por los jefes paramilitares para ser asesinados. Con un martillo gigante destrozaban los cuerpos que luego eran arrojados a los ductos del drenaje.
“Se votó mucha gente por las alcantarillas, pero picada, había un señor que cargaba un banco y una almádana de 16 libras, era uno de los sicarios del patio tres y cargaba tres o cuatro costales, él se encargaba de picar la gente, llegaba y ponía los huesos ahí encima del paquete, con el costal y con almádana le daba".
Asesinar de esta forma aparentemente era exclusiva del patio tres de La Modelo entre 1999 y 2002, pero sonó tanto que al interior de la cárcel fue copiada en otros patios, según cuenta el paramilitar en su declaración.
“Esa modalidad era del tres, después la tomaron para desaparecer la gente en otros patios, el hueso quedaba en ripio y eso lo echaban por las alcantarillas”.
La Fiscalía avanza con la investigación: declaraciones e inspecciones a la cárcel Modelo para encontrar pruebas de esta versión y otras entregadas por paramilitares que estuvieron y fueron testigos de estos casos.




