Piratas
Ya no solo se agrede a los conductores sino también a los pasajeros y de manera peligrosa se suplanta la autoridad de la Policía.

(Colprensa)

Bogotá
En la madrugada del viernes volvió a presentarse otro incidente con taxistas por el tema de Uber. Hasta la semana pasada la pelea era con los conductores de Uber. Ahora se metieron con una pasajera que había tomado un UberX para ir a su casa. Pero no solo hubo agresión verbal –ya de por sí grave-- sino que se puso en riesgo la vida de la pasajera y del conductor, que de por sí podría configurar otro delito.
El delito de la usuaria del servicio fue estar “defendiendo la piratería”, según le gritaron una y otra vez los alterados taxistas de don Uldarico Peña. "El señor es un pirata. Está trabajando con UberX, solo queremos que se acabe la piratería”, le gritaban con el respectivo madrazo al conductor del auto particular que tenía cara de empleado de 8 a.m. a 5 p.m. entre semana y que tal vez cuadra quincena con su trabajo nocturno los fines de semana.
Es posible que los taxistas no sepan que a esa misma hora que agredían a un “pirata”, otros conductores de UberX estaban llevando a su casa a otros pasajeros que han tomado la decisión de dejar en manos de ese servicio –legal o ilegal—la seguridad de su vida. “Ya no volví a recoger a mi hija de las fiestas nocturnas: le di el número de la tarjeta de crédito y la clave del servicio para que llame un Uber y llegue a casa”, comentaba el sábado un padre de familia a sus amigos.
El incidente del viernes con la pasajera, plantea una serie de interrogantes: ¿qué ha pasado con los anuncios de la ministra de Transporte sobre la reglamentación de Uber? ¿por qué el Mintic no entra en el tema de la definición del uso de las plataformas que emplea Uber como intermediario? ¿tiene que ver la demora de esta medida con las elecciones? ¿Por qué la Policía no actúa en estos casos, pese a que el caso termina en un CAI?
Los taxistas tienen todo el derecho a defender su trabajo y a protestar ante el gobierno que en últimas es el que tiene que decidir qué hacer ante una tecnología que amenaza este y otros trabajos. Pero sus argumentos violentos son demasiado pobres y no resuelven el problema. A propósito de piratas: ¿compran los taxistas llantas con factura? ¿cada vez que van al Siete de Agosto saben que están comprando repuestos piratas? ¿cuántos taxímetros son piratas o están alterados?




