Adónde apunta la propuesta de Gaviria
Entre los interrogantes que surgen cabe preguntar si es suficiente para que la oposición deje de hablar de impunidad.


El expresidente César Gaviria planteó este domingo en El Tiempo una salida en materia de justicia para todos los que, de una u otra manera, han tenido que ver con el conflicto, no solo militares y guerrilleros. La propuesta –así él la presente como opinión—es que haya justicia transicional, esto es penas laxas, también para civiles, empresarios y políticos
Estos planteamientos de Gaviria se dan en momentos en que quienes más reparos tienen sobre el proceso de La Habana buscan espacios para acentuar sus críticas en el exterior como ya lo inició el uribismo, e internamente como el procurador, que esta semana se reúne con el presidente Juan Manuel Santos, cita para la que se ha reservado el derecho de decir que la justicia internacional está por encima de los acuerdos con las Farc
El análisis de Gaviria parte de un hecho cierto que le ha servido de bandera a quienes cuestionan la negociación y que ha calado en muchos sectores: que solo se busca resolver el problema de la guerrilla con la justicia para que no haya cárcel. Es decir que habrá impunidad frente a delitos de lesa humanidad
¿Qué es lo nuevo y que sin duda generará polémica de la propuesta? Primero, y lo más importante, ampliar el consenso de que los civiles también deben entrar en el estrecho aro de los beneficios judiciales ante todo para que haya igualdad en los castigos –el ex mandatario habla hasta de indulto—a quienes auxiliaron, financiaron o hicieron pactos con paramilitares o guerrilleros. Esto cobijaría a los parapolíticos o a quienes pagaron para desplazar con el fin de quedarse con tierras, como pasó en la Costa o en Urabá
Un segundo gran tema que plantea es la necesidad de blindar a los militares para que no se repitan los casos de otros países como Argentina, Chile y Guatemala donde, por conclusiones de las comisiones de la verdad, se reabrieron procesos contra generales después de décadas. La diferencia es que en esos casos la reapertura de procesos se dio con el retorno de los civiles al poder que consideraron conveniente, para cerrar heridas de la sociedad, castigar a quienes cometieron delitos de lesa humanidad contra líderes opositores y defensores de derechos humanos
Y un tercer elemento novedoso es la refrendación de estas decisiones por medio de voto popular para que tenga verdadera legitimidad ante la sociedad colombiana y la comunidad internacional
Como todo planteamiento, la idea de Gaviria deja abiertos una serie de interrogantes: ¿qué pensarán los militares? ¿Qué dirán las Farc? ¿Puede un narcotraficante alegar que por haber tenido relaciones con guerrilleros o paramilitares también tiene derecho? ¿Deben quedar cerradas las puertas totalmente para futuras denuncias contra la Fuerza Pública por hechos del conflicto? ¿Es esto suficiente para que la oposición no siga hablado de impunidad?




