El papel lucha por su reinvención
En la carrera novena del centro de Bogotá, donde operan las antiguas imprentas, algo está cambiando.


Por Paola ArizaCaracol Radio recorrió la carrera novena del centro de Bogotá para reencontrarse con aquellas imprentas que dibujan desde hace más de 30 años las antiguas calles de la capital. Es medio día y en las vías cercanas a la Casa de Nariño, sede de la Presidencia de Colombia, hay locales de diversos tamaños, unos con máquinas gigantes, otros con equipos más modernos y pequeños. Los hay silenciosos unos y muy ruidosas otros. La sensación es la de un baile de sonidos con cierto ritmo generado por el trabajo de estas máquinas, que dan cuenta de la historia del negocio papelero en Colombia
Caminando de norte a sur tuvimos un primer encuentro. Con una sonrisa y ofreciendo sus servicios de tarjetería, impresiones y demás, estaba una mujer vestida de rosado, usaba gafas y exponía la variedad de tarjetas sociales para matrimonios, primera comunión y cumpleaños. Había una de color crema en forma de corazón, otra roja con medidas más anchas y cubierta por papel tipo transparente. Ella simplemente decía: ¿de qué color y en qué medida la quiere?
Para contarnos sobre cómo la litografía “Faron” ha vivido el desarrollo de la industria del papel llamó a Julián, un joven que no supera los 27 años a juzgar por su aspecto, tiene piel blanca y cabello negro. A pesar de su poca edad, parece que hubiera trabajado en esta calle del centro desde el vientre de su madre, pues conoce perfectamente cómo se ha movido el negocio desde 1985, fecha en que fue creado
Julián afirma que las ventas no han cambiado mucho. “Casi siempre se hace lo mismo y los clientes ya están acá desde hace mucho tiempo, desde que se inició la litografía, siempre piden el mismo material, papel y trabajo”, anotó el joven litógrafo. Considera que el computador no ha sido enemigo del papel y, por el contrario, con el tiempo la empresa ha implementado el uso de correo electrónico para los pedidos de sus clientes, lo cual les da mayor agilidad
Luego comenta que la empresa se ha transformado y han incorporado cambios tecnológicos, como descargar diseños e incluso suprimir máquinas que son reemplazadas por procesos en la red. “La internet ha ocupado bastante espacio”, cuenta Julián y añade que “hace unos 20 años un diseñador debía saber dibujar muy bien para poder plasmar el gráfico en los productos”, situación que ha cambiado porque el computador hace parte de ese trabajo. Además señala que los clientes se han vuelto más exigentes con la imagen, “están cambiando más rápido que antes, la gente quiere renovar constantemente”
Siguiendo el camino por la carrea novena, decidimos entrar en un pasillo de varios locales, avanzamos ayudados por la poca luz del lugar. Nos llamó la atención un fuerte sonido, “chucu, chucu; chucu, chucu…”. Si cerramos los ojos nos genera la sensación de estar cerca de un barco de vapor, pero no. Se trata de una máquina que mide aproximadamente dos metros de ancho. Es de tono verde oscuro, con varias manchas de aceite. ¿Cuál es su función?, preguntamos. Enumerar las páginas de factureros que posteriormente irán a la venta, respondió un operario
Ahí nos encontramos con Luis Forigua, un hombre alto, con algunas canas, que viste camisa amarilla y pantalón de tela. Es el dueño de la litografía “Lumar Diseños Gráficos” y lleva 40 años trabajando en este negocio
Al preguntar sobre su empresa no dudó en responder: “antes era bueno y ahorita es muy malo, porque la papelería está muy barata y como los computadores llegaron, acabaron con todo”
Señalando la ruidosa máquina y con rostro serio, afirmó: “antes el que tenía una máquina de estas podía tener cinco o seis empleados, ahora no da ni para uno solo, entonces estamos ‘pailas’. La rentabilidad ha mermado casi en un 100%”. Al final indica que las empresas imprimen sus propias facturas, lo cual ha afectado en gran medida su rentabilidad
Saliendo del pasillo y regresando un poco más al norte por la misma calle, había una litografía con mucha luz, grandes máquinas de color blanco o gris, sin una sola mancha de aceite, computadores y varios afiches con gráficos de colores que decoraban el lugar o estaban en impresión, su nombre era “Luke Print and Jokey Editores”
Al fondo se escuchaba con alto volumen una canción de salsa. Tras nuestro llamado salió Oscar Pinzón, un hombre delgado, de piel morena que usaba una camisa color rosado. Él trabaja en este negocio desde hace 10 años y afirma que el mercado ha variado. “La tecnología ha modificado mucho, anteriormente se hacía todo manual, ya no. Antes trabajábamos 10 o 15, ahora dependemos solo de tres personas”, afirmó
Según Pinzón, ellos deben estar pendientes de actualizarse constantemente pues “la maquinaria se ha modernizado y tenemos que estar al tanto de las ferias y de lo que va llegando”
Caracol Radio terminó su recorrido con un diálogo con Felix Carvajal, dueño de “Impresos Felix Carvajal”. Esta vez la experiencia en la industria del papel de este empresario es de 35 años y dice que desde hace unos 15 años empezó a experimentar cambios de baja en la rentabilidad. La razón la atribuye a la competencia y a los computadores, pues según él, hay empresas que elaboran sus propios productos, “ya no demandan la misma cantidad”
El explorar la industria del papel en la carrera novena deja un gran número de historias, que incluso se plasman en el negocio familiar. Los sonidos son unos más fuertes que otros; máquinas, música y la producción en escala adornan el lugar, pues aunque algunos se refirieron a la baja rentabilidad, todos tenían productos que entregar para el fin de semana
Las empresas muchas veces tienen la marca personal de su dueño o representante, el resultado en el que todos se pusieron de acuerdo es que definitivamente algo está cambiando, desde la drástica reducción de empleados en el caso de Pinzón y Forigua, hasta la implementación de tecnología, formas de trabajo, nuevos productos, imagen y mucho color.




