Investigadores antioqueños crean vehículo submarino para estudiar corales
Nautilus examinará el comportamiento de estas especies marinas y sus complejas relaciones simbióticas.


Un grupo de investigadores de las Universidades de Antioquia y Eafit emprendió la creación y puesta en funcionamiento de un aparato submarino, que llamarán Nautilus, para usarlo en sus estudios sobre las colonias de corales en los mares de nuestro país
Los corales son animales marinos; como organismos vivos, nacen, crecen, se reproducen, se alimentan, se mueven, enferman y mueren; además son animales sociales, viven en colonias; se alimentan de peces, de fitoplancton y zooplancton o de algunas especies de algas, y algunos de ellos están en una compleja relación simbiótica con ciertos tipos de algas como las zooxantelas
De esta manera definieron los investigadores a los corales que hoy son objeto de estudios de este grupo académico del Alma Máter en Antioquia, y explicaron que “los arrecifes coralinos son uno de los ecosistemas más biodiversos del mundo y son bioindicadores de aguas claras y hábitats saludables”
Detallaron que estos arrecifes coralinos “tienen una de las funciones más importantes dentro de la producción de oxígeno y para el caso colombiano”, y según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, nuestro país cuenta con 2.860 kilómetros cuadrados de ellos, de los cuales 2.845 está ubicados en el mar Caribe colombiano y 15 en el Pacífico
El de la península de Barú, al sur de Cartagena, está ubicado en la zona protegida del Parque Nacional Natural Corales de las Islas del Rosario y San Bernardo y es uno de los lugares que para los investigadores locales cobra bastante relevancia por su papel dentro del entorno natural y por la urgencia de protegerlos, explicó el equipo de investigadores integrado por ocho biólogos
En este contexto, el Grupo de Electrónica de Potencia, Automatización y Robótica, GEPAR, de la Universidad de Antioquia, el Grupo de Investigación en Ciencias del Mar de la Universidad Eafit y la empresa Ecoral, desarrollan un proyecto que busca caracterizar este ecosistema marino
NautilusEl proceso habitual que se efectúa para el estudio de estas estructuras es el de un grupo de cuatro y ocho biólogos que se sumerge en el Mar Caribe a investigar el arrecife coralino de Barú y dispara el obturador una vez cada cinco metros
Durante una semana toman cientos de fotos de ciertas áreas, para luego analizarlas durante varios meses y obtener datos porcentuales de corales vivos y muertos, así como del estado general del arrecife, lo cual, según los universitarios resulta costoso y dispendioso
Para agilizar este proceso, el Grupo GEPAR está desarrollando un vehículo operado remotamente, –ROV, por sus siglas en inglés – al que le han llamado Nautilus. Este sistema subacuático semiautónomo, recolecta y procesa la información que se obtiene a través de fotografías
Este vehículo fue diseñado por los estudiantes del pregrado de Ingeniería Mecánica, Manuel Echeverri y Santiago Cardona, con la idea de “asistir al biólogo” y busca automatizar un proceso de recolección de información para facilitar y optimizar el cálculo de los porcentajes de corales e identificar los diversos grupos funcionales del ecosistema así como sus cambios en el tiempo
Según los inventores, con este sistema la frecuencia de muestreo aumentaría, de manera que cada vez sean más las herramientas para los biólogos marinos para diseñar planes de protección para esto frágiles ecosistemas
Nautilus mide 70 centímetros de largo, 40 de ancho y 45 de alto y podrá sumergirse hasta 300 metros; cuenta con un casco principal que contiene los elementos electrónicos y de medición, al cual van anclados una cámara de alta definición, una linterna, un sistema de flotabilidad y uno de propulsión, describieron los creadores del vehículo
Las ventajas de este instrumento son “eficiencia de tiempo, de recursos, de trabajo. Se gana precisión, ¿por qué? Porque cuando los biólogos van y toman las fotos, solo están tomando una muestra. Como las barreras de corales miden kilómetros, es muy complicado. No están en realidad conociendo todo el arrecife. Se pierde mucha información”, dice Alexander Gómez, estudiante de ingeniería electrónica de la Universidad de Antioquia e investigador de GEPAR
“Lo que estamos haciendo primero es diferenciar los corales y algas, de la arena y las rocas, para luego identificar los grupos funcionales, pues la barrera de coral se divide en grupos que cumplen distintas tareas dentro del ecosistema. Lo más sencillo es buscar la arena para excluirla”, explica el joven investigador. Para esto se tuvieron en cuenta parámetros básicos de formas y texturas para el reconocimiento digital de las imágenes
Con el ROV el cubrimiento de un área, según los investigadores, se demoraría alrededor de una semana. “Le aceleramos el proceso al biólogo”, cuenta Alexander Gómez, quien lleva trabajando tres meses en este proyecto que está estimado para que dure un año y medio
“No dimensionábamos el impacto social, ecológico y ambiental que tienen los corales, y es necesaria una intervención tecnológica para una verdadera conservación", dice Manuel Echeverri, integrante del grupo.




