La nueva URI que arrancó a funcionar en Bogotá pero a medias
La sede de la famosa URI de Ciudad Bolívar no tiene salas de audiencias y su capacidad es para máximo 25 detenidos.

El edificio de cinco pisos que ahora es la nueva sede de la URI Ciudad Bolívar, ubicada en el barrio Tunjuelito en el sur de Bogotá, frente a la estación Molinos de Transmilenio, prometió descongestionar la espantosa y repleta sede que tenía la Fiscalía en el barrio San Carlos de la misma localidad
El promedio en un mal día en esta URI desbordaba las 100 denuncias, lo cual supera el límite para un pequeño grupo de fiscales e investigadores que a todo deben decirle que sí, aunque en la práctica no se cumpla
Esta nueva sede huele pintura fresca y las salas de retenidos están intactas, listas para estrenar, pero sólo para delincuentes de paso, dice José Saavedra, director seccional del CTI, al insistir que el Inpec debe hacerse cargo de las personas judicializadas
El espacio para los funcionarios de la Fiscalía, Medicina Legal y Policía es apenas digno: por lo menos hay sillas, escritorios y hasta baños limpios. Nada comparado con la oscura sede de San Carlos, donde la misma entrada anticipaba una desgracia para los capturados, era fácil sentir náuseas con pasillos perfumados de drogas incautadas y rastros de violencia en las paredes
Sin líneas telefónicas y con ascensor descompuesto, la nueva sede de la URI Ciudad Bolívar arrancó, los fiscales tomaron puesto y empezaron a recibir las denuncias, pero el problema para ellos es que la promesa de la judicatura cuando anunciaron el traslado no se cumplió. El espacio que se guardó para las salas de audiencia parece una alargada pista de baile, no hay nada listo. Los fiscales tienen que pedir, insistir, pelear y hasta rogar por un espacio para hacer las audiencias en Paloquemao, a una hora de camino
Por un lado esto eleva los gastos, se corren mayores riesgos con los traslados de detenidos y por el otro la pelea es con el tiempo, con los términos legales que tienen que cumplir o de lo contrario los de problema serían ellos, los fiscales
Así que mientras se celebra y disfruta la nueva sede, preocupa que sin salas de audiencia y con un pequeño espacio para el elevado grupo de detenidos, la URI y sus funcionarios deban continuar como si nada hubiese cambiado, así estén de estreno.



