El paro del Catatumbo marcó en 2013 a Norte de Santander

Largas protestas pusieron en aprietos a la región que logró promesas aun no cumplidas.

El Catatumbo, una de las regiones más olvidadas por el Estado en Norte de Santander, con graves antecedentes de violencia fue el detonante de las manifestaciones campesinas en Colombia en el año que concluye, y que durante dos meses provocaron protestas, reclamaciones y dejaron víctimas

Esa región compuesta por municipios como Tibú, Hacarí, Teorama, San Calixto, El Tarra, Cáchira, y Convención sufre la carencia de infraestructura vial, atención en salud, educación, desarrollo sostenible y un alto grado de pobreza, que ha desencadenado en graves problemas sociales en la zona, por la presencia de actores armados ilegales

Las reclamaciones de las comunidades que por muchos años, han estado esperando el apoyo del gobierno nacional, se vieron reflejadas en manifestaciones que empezaron con el descontento por la erradicación de cultivos ilícitos, teniendo en cuenta que esta es una forma de subsistencia para miles de familia de la zona, pero que luego crecieron y se unieron al abandono estatal que provocó la salida a las vías en el municipio de Tibú y en cercanías a Ocaña

Los 53 días de paro cobraron la vida de cuatro civiles en confusos hechos, y el país pudo conocer lo que pasa en una región apartada, zona limítrofe con Venezuela, con alta influencia de grupos guerrilleros como las Farc, el ELN, un reducto del EPL, presencia de bandas criminales, narcotráfico y delincuencia organizada

El Catatumbo se convirtió en un referente social, para otros grupos en el país que desde diferentes renglones se sumaron a las convocatorias de reclamarle al gobierno, su descontento frente a la política agraria y a otros necesidades del campesinado colombiano

Pese a la ubicación geográfica, a la riqueza petrolera, y minero-energética, a la presencia de compañías petroleras, al interés de inversionistas de diferentes sectores económicos, el panorama de esa región siempre ha estado marcado por acciones violentas contra la fuerza pública, la población civil, la infraestructura petrolera, han terminado empañando la vida de quienes intentan promover acciones de seguridad y desarrollo para la región

En medio de este panorama, esa región nortesantandereana sigue esperando que el Estado se reivindique con la zona, mediante un proceso de diálogo que mantiene con los promotores del paro y donde pese a tres meses de levantarse la protesta social, el gobierno siguen incumpliendo en sus promesas, mediante un pacto de 16 puntos que se discuten, pero que no prosperan y que traza beneficios para más de cien mil habitantes que tiene hoy esa área del Departamento y que pudiera vaticinar la continuidad de nuevas manifestaciones en el año venidero.

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