Unión Libre vs. Matrimonio

Hay mayor probabilidad de separación en las parejas que viven en unión libre que las que decidieron casarse formalmente.

Estudios recientes en la Universidad de Denver, Colorado; muestran indicios confiables de que las parejas que deciden convivir en unión libre como anticipación, o en reemplazo, del matrimonio tienen una mayor probabilidad de separación que las parejas que decidieron casarse formalmente

Si bien esta idea ha acompañado la creencia popular durante mucho tiempo, su respaldo no era más que el de ciertos preceptos morales y de tradiciones sociales

Desde la psicología de pareja, la unión libre propicia la idea de que no se comparte un proyecto de vida serio y conjunto. No es claro por qué la gente vive dentro de la unión libre si no es para tener libertad, sin cadenas o ataduras y sin responsabilidades. El matrimonio compromete, al menos moralmente, con un papel firmado y una expectativa social respecto del mantenimiento de la relación, a formar una familia y consolidar un patrimonio dentro de un proyecto de vida conjunto

Las responsabilidades y la imagen que se exigen a una pareja en unión libre forma compromisos diferentes que los de simples novios. Estos últimos se consideran de relación posiblemente transitoria y circunstancial, mientras que a los otros se les considera de relación intermedia entre la posible intrascendencia de los novios y lo formal y definitivo de los casados

La unión libre es la mejor manera, usualmente masculina, de proponer una relación en la que se disfruta de las comodidades de un matrimonio sin asumir sus responsabilidades. Es el resultado de no estar seguros, al menos uno de los dos, de que la otra persona es aquella con la cual se quiere compartir el resto de la vida y se esgrimen argumentos como la no identificación religiosa o los riesgos y compromisos legales del matrimonio civil. La verdad es que esta opción está más relacionada con la actitud prevenida hacia el compromiso con la otra persona que con religión o leyes

Las mujeres que aceptan la convivencia en unión libre, pocas veces por sus propias prevenciones, en general lo hacen por el temor a que su relación se acabe si no aceptan la opción cómoda y egoísta que les proponen. El afán de las mujeres por salir de su casa, la necesidad por mostrarse socialmente en pareja, para calmar su soledad, por su falta de asertividad y muchas otras características suyas producto de las tradiciones y de su propia personalidad son usualmente malos consejeros

Por el contrario, cuando una persona propone, y la otra acepta, unirse en matrimonio, podemos partir del hecho de que el vínculo sentimental de cada uno por el otro es tan fuerte que ambos están dispuestos a superar todos los obstáculos y dificultades que la convivencia suscita porque consideran que ese otro es su equipo y con quien se quiere pasar, a toda costa, la vida entera. Saben que van a tener problemas pero están dispuestos a solucionarlos en equipo

La unión libre entonces, válida solamente para parejas que tuviesen complicaciones transitorias; porque no han disuelto legalmente relaciones anteriores, no debería ser la forma en que dos personas que se quieren, organizan su convivencia; que termina siendo más parecida a aquella que se da entre dos compañeros universitarios que comparten una vivienda a gastos por mitades que la organización, la dinámica y los propósitos de un matrimonio

El que escoge mal a su pareja está destinado a sufrir de por vida o a separarse en algún momento posterior. Dese tiempo, escoja bien y cuando encuentre a su media naranja, ¡cásese!; pues siempre queda el recurso de separarse si no funciona, pero ahora sabemos que hay menor probabilidad de fracasar que si lo intenta en unión libre.

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