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50 años después de la muerte de Kennedy, su asesinato es un misterio

¿Quién mató al carismático presidente de Estados Unidos John F. Kennedy? Teorías de la conspiración en torno al caso.

Quien fue señalado como el asesino, Lee Harvey Oswald, detenido una hora después del magnicidio, negó su responsabilidad hasta el momento de su muerte dos días después. Oswald cayó abatido a tiros por un oscuro personaje, Jack Ruby, quien moriría cuatro años después en circunstancias que tampoco se han aclarado totalmente. Desde ese momento, los investigadores han analizado una y otra vez la existencia de un complot que estaría detrás del crimen de Kennedy. La investigación inicial estuvo a cargo del FBI, que entregó su primera versión el 9 de diciembre de 1963. Lo hizo a la Comisión Warren, creada por el presidente Lyndon B. Johnson para investigar el caso. Las primeras pesquisas indicaron que se realizaron tres disparos. El primero de ellos impactó al mandatario norteamericano, el segundo lo hizo en la humanidad del gobernador de Texas, John Conally, quien acompaña a Kennedy y a su esposa, Jackie en el vehículo en el que hacían el recorrido. El tercer disparo también impactó al presidente en su cabeza, y éste fue el que finalmente lo mató. En ese informe, el FBI precisó que sólo hubo un tirador: Lee Harvey Oswald. La Comisión Warren; que investigó el asesinato y que estuvo conformada por el presidente y magistrado de la Corte Suprema, Eal Warren y otras personalidades como Hale Boggs, John Cooper, Allen Dulles, Gerald Ford, John McCloy y Richard Rusell, evaluó 3.154 pruebas y conoció a fondo las declaraciones de al menos 550 testigos, que seleccionó entre casi 30 mil personas que logró entrevistar el FBI. La Comisión Warren acogió la versión del organismo investigador, y reiteró que Oswald actuó solo. Pero el asunto no se quedó así. En 1978, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos reabrió el caso tras conocer una encuesta en la que el 80 por ciento de los norteamericanos creían que Kennedy había sido asesinado como consecuencia de una conspiración del Gobierno. La HSCA, como se conocía a este Comité, dio validez a esta versión y presentó pruebas acústicas que demostraban que en el hecho habría participado más de un asesino. Pero nunca pudo establecer la identidad de ese segundo francotirador. En esta nueva etapa de la investigación, apareció un comprometedor testimonio. El de un exoficial de la CIA, James A. Wilcott, quien le aseguró a la HSCA que Oswald no fue un asesino que actuó de manera solitaria. Oswald era un agente de la Oficina Naval de Inteligencia, que había sido reclutado por la CIA para ser enviado como un espía a la Unión Soviética. Una revelación inesperada que reforzó la teoría de un complot. Las teorías de la conspiraciónLa propia, Jackie Kennedy, viuda del presidente, insinuó que el asesinato de su esposo fue ordenado por su sucesor y entonces vicepresidente, Lyndon B. Johnson, quien buscaba detener las cuatro investigaciones criminales a las que estaba sometido: violación de contratos gubernamentales, prevaricato, lavado de dinero y soborno. Investigaciones que finalmente fueron cerradas cuando llegó a la Presidencia

Otras versiones señalaron que el conductor del carro en el que se movilizaba el mandatario sabía que iba a ser víctima de un atentado y que incluso, él mismo lo remató tras escucharse los primeros disparos. También se llegó a decir que detrás del crimen hubo más de un asesino. Análisis de expertos en balística especularon que hasta tres francotiradores habrían disparado contra Kennedy, logrando un fuego triangular cruzado. Lo mismo pensó la viuda del gobernador de Texas, John Conally, herido en el hecho, quien declaró que su marido había recibido el impacto de una bala de calibre diferente a la que mató a Kennedy

De hecho, Johnson fue duramente cuestionado por las decisiones que tomó tras el asesinato. Entre ellas, ordenar el traslado inmediato del cuerpo sin vida del presidente del Hospital Parkland a Washington antes de que fuera realizada una autopsia inicial a médicos civiles. Más tarde, la autopsia oficial la realizaron cuatro forenses del Ejército, que según indicaron voces autorizadas, no tenían gran experiencia en estas prácticas. En medio de esos críticos momentos, el presidente Johnson dio otra orden controversial. Los Servicios Secretos fueron enviados a limpiar y a arreglar el carro Ford Lincoln, en el que se desplazaba Kennedy y su comitiva. Expertos señalaron que esa limpieza borró los rastros de sangre dejados por el mandatario, que habrían sido claves para establecer, por ejemplo, la trayectoria de los disparos. Luego, otro testimonio echó más leña al fuego al misterio que siempre ha rodeado este magnicidio. Howard Hunt, integrante de la CIA, antes de morir, lanzó una acusación que nunca se pudo comprobar. Hunt dijo que el presidente Lyndon B. Johnson, según reveló Erik Hedegaard en "The Last Confession of E. Howard Hunt" publicada en el magazine Rolling Stone el 5 de abril de 2007, habría sido el autor intelectual del asesinato. Johnson quería, a toda costa, alcanzar el poder. Llevaba dos años como vicepresidente y mientras la popularidad y el éxito de Kennedy crecían como la espuma, sus opciones de sucederlo eran cada vez más escasas, y Johnson, de acuerdo con Hunt, no quería esperar más. La CIA volvió a estar en el ojo del huracán como la autora material del crimen. Agentes de la Agencia de Inteligencia de Estados Unidos, entre ellos el propio Hunt o un hombre identificado como Cord Meyer -cuya esposa sería una de las amantes del presidente-, habrían ayudado a sacar del camino a Kennedy. Salió a la luz el nombre de Lucien Sartí, un sicario pagado por la CIA, muy cercano además a la mafia italiana. Con el estreno de la película “JFK”, en el año de 1992, el director de cine Oliver Stone presentó su propia investigación del crimen, incluyendo nuevos y reveladores testimonios. El film concluyó que el magnicidio de Kennedy fue cometido por la CIA, por los organismos de inteligencia de las Fuerzas Militares norteamericanas, y con el respaldo de la mafia. Un verdadero complot en el que Lee Harvey Oswald fue el chivo expiatorio. Hasta el Gobierno de Israel fue acusado de estar vinculado al crimen. Versiones apuntaron a que Tel Aviv estaba molesta por las presiones que el mandatario ejercía contra su programa nuclear secreto y por las simpatías que Kennedy mostraba hacia los árabes

Una versión que los “conspiracionistas más elaborados” no descartan apunta a que Kennedy estaba listo para revelar uno de los secretos mejor guardados de Estados Unidos. Pocos días antes de su muerte, el presidente había pedido revisar la clasificación de todos los expedientes de los servicios secretos sobre ovnis que afectaran la seguridad nacional. El mandatario había pedido un informe provisional sobre esos datos, a más tardar, para el 1 de febrero de 1964. Pero tras su muerte, el documento jamás se elaboró y la “verdad” sobre la presencia de extraterrestres en la Tierra y la información de los expedientes ovnis quedó bien guardada. Teorías para todos los gustos que insisten, una y otra vez, en la llamada conspiración gubernamental orquestada por la CIA, dirigida por el entonces vicepresidente Lyndon B. Johnson y financiada por el complejo militar-industrial. 50 años después de la muerte de John Kennedy, el misterio sigue sin resolverse.

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