Crece la extorsión en la zona de frontera
Se ha convertido en la mayor actividad que tienen las organizaciones ilegales para financiar sus actividades.


Los más de 200 pasos ilegales que tiene la zona de frontera con Venezuela se han convertido en el escenario de disputa de las bandas criminales que han encontrado en estas áreas su dominio para actuar en la ilegalidad en la comisión de diversos delitos que tienen a los habitantes de Cúcuta y Norte de Santander intimidados
La extorsión se ha convertido en la mayor actividad que tienen estas organizaciones ilegales para financiar sus actividades y para causar intimidación a sus víctimas en todos los estratos. En el oriente del país las exigencias económicas van desde $1.000 hasta $500.000; de estos aportes no escapa nadie, amas de casa, comerciantes, pimpineros, maleteros, cambistas, empresarios, vendedores informales, entre otros
Los hechos provocan incluso muertes para quienes no respondan a estas exigencias, como también las amenazas constantes a los núcleos familiares, y la prohibición de ciertas actividades, si no se cumple con el pago de las "vacunas" o pretensiones de quienes están encargados de estos procesos en barrios, plazas de mercados, residencias y zonas comerciales
Con panfletos, llamadas, patrullajes y hasta restricciones impuestas, se mueven los integrantes de las “bacrim”, por una zona de frontera, que hoy es vulnerable por su amplia extensión y por múltiples factores sociales que han terminado por aumentar el crecimiento de estas organizaciones ilegales
El narcotráfico, desempleo, el desplazamiento forzado del Catatumbo, y la informalidad, han generado que algunas personas terminen vinculadas en acciones delincuenciales o en estos grupos que generan más violencia en una región que hoy está sumida en diversos conflictos internos que el Estado está en mora de atender.




