Cazafortunas contra la corrupción
El Gobierno prepara la creación de un grupo elite que buscará perseguir a los corruptos, por cuenta de quienes se pierden entre 5 y 9 billones al año, pesos mal contados, y que nos tiene en el puesto 49 de lo más corruptos del mundo.
El Gobierno prepara la creación de un grupo élite que buscará perseguir a los corruptos, por cuenta de quienes se pierden entre 5 y 9 billones al año, pesos mal contados, y que nos tiene en el puesto 49 de lo más corruptos del mundo. El C4, como se llamará el grupo especial contra la corrupción, lo liderará la Oficina de Transparencia de la Presidencia. La idea es ir a por los autores de los casos más significativos y determinar en manos de quién está lo que le han robado al Estado, para extinguir el dominio de esos bienes
De esta manera se intenta atacar algo que más molesta al ciudadano del común: la impunidad en los llamados delitos de cuello blanco, como pasó con los casos de Foncolpuertos, los recursos de las regalías en varios departamentos, Estupefacientes y el carrusel de la contratación en Bogotá
El C-4 será una buena carta de presentación para el ingreso de Colombia a la Ocde, una especie de club social donde toman asiento las grandes economías. La Ocde exige mostrar buena conducta en lucha contra la corrupción. La nueva estrategia, sin embargo, parecería dejar de lado las raíces del problema: • Los aportes de los contratistas nacionales y locales a las campañas políticas, caso de carrusel de Bogotá
• La debilidad de la justicia que hace vulnerable cualquier proceso de investigación por casos de corrupción
• La politización extrema de los organismos de control. En muchos casos la investigación de un funcionario se archiva en la Procuraduría o la Contraloría porque está de por medio la presión de un congresista. • La fragilidad institucional de los organismos de control: superintendencias, DIAN, UIAF y la misma Fiscalía
• La infiltración de mafias en esos mismos organismos
• La proclividad de muchas empresas del sector privado, los grandes contratistas, a pagar coimas, por quedarse con millonarias adjudicaciones
• La incapacidad del Estado para “reducir la corrupción a sus justas proporciones” , como lo proclamó un ex presidente. Ciertamente: ¿será verdad que una alta funcionaria de una entidad educativa del Estado repartió chancleta a una subordinada en pleno evento de integración el martes pasado en una veraniega población cercana a Bogotá? ¡Qué feo!




