Fallo de juzgado ordena restituir más predios a víctimas del conflicto en Córdoba
Según el director Nacional de la Unidad de Restitución de Tierras, están dadas las condiciones de seguridad para garantizar el retorno a las familias destituidas.

Fallo de juzgado ordena restituir más predios a víctimas del conflicto en Córdoba
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Un fallo del Juzgado Segundo Civil Especializado en Restitución de Tierras, reconoció los derechos patrimoniales a 59 familias sobre predios que, sumados, superan las 340 hectáreas, ubicadas en la Hacienda de Cedro Cocido, antigua propiedad de los Castaños Gil, en Córdoba
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Según el director Nacional de la Unidad de Restitución de Tierras, Ricardo Sabogal Urrego, en menos de cuatro meses la solicitud de demanda que presentó permitió recuperar estas tierras a 59 familias desplazadas por la violencia
Dijo, que los predios restituidos están ubicados en la vereda el Tronco, en el corregimiento de Leticia, en Montería y pertenecen a la Hacienda Cedro Cocido, antigua propiedad de los hermanos Castaño Gil, adquirida en 1.995 con una extensión de 1.410 hectáreas
Esta vereda es una de las zonas determinadas para la intervención de la Unidad de Restitución de Tierras, URT debido a la situación de despojo evidenciando en el número de solicitudes presentadas a la entidad
Además según Sabogal Urrego, están dadas las condiciones de seguridad para garantizar el retorno a las familias destituidas
La historia se inicia en 1.990 cuando fueron donados por los líderes paramilitares predios a través de la Fundación para la Paz en Córdoba, FUNPAZCOR, con el fin de realizar una reforma agraria integral que presidio Fidel Castaño y como los evidencia el objeto social de la Fundación, según certificado de la Cámara de Comercio
“Procurar la igualdad social de los habitantes de Córdoba por medio de donaciones de tierras, viviendas y asistencia técnica gratuita dentro de las normas legales, católicas y democráticas”, reza dicho documento
Esta estrategia multipropósito donó de manera aparentemente legítima a los campesinos cerca de 410 hectáreas de tierras, con el fin de tener bajo su dominio a los parceleros, ya que dependerían de ellos en el aspecto financiero, técnico y administrativo para la explosión de estos territorios.




