Terapia cognitiva, una manera de vivir libre y feliz
Cada persona tiene su manera de interpretar la realidad. Lo demuestra con su manera de pensar y en su mundo emocional y afectivo.


Cuando un evento determinado estimula alguna creencia previa, esta actúa como un sistema cognitivo paralelo, es decir, bloquea el proceso racional normal. La persona experimenta emociones tan fuertes que no puede analizar la situación y por lo tanto actúa de manera instintiva
Albert Ellis, en 1958, desarrolló la terapia racional emotiva, la cual afirma que los trastornos que experimentan las personas son debidos a estados emocionales de su diario vivir. Ellis comprobó que las personas sufren más por la manera en la que interpretan el suceso que por el suceso en sí mismo. En 1960, el siquiatra Aaron Beck empleó el sicoanálisis junto a la interpretación de los sueños, y concluyó que en la base de los trastornos de conductas se encuentran maneras erróneas de pensar. Estas surgen de creencias personales que se generan desde la infancia
Las creencias establecidas también se expresan en los sueños. Los sueños comprenden aspectos básicos de la sicología de la persona, lo que desea, teme o llama su atención. La idea de la terapia no es solo racionalizar esa sensación interna, sino alcanzar el autoaprendizaje e interpretar las situaciones de una manera más funcional, que le dé libertad, felicidad y equilibrio al paciente
Algunas de las distorsiones cognitivas más comunes son:La terapia cognitiva también puede ayudar a resolver problemas de depresión, ansiedad, sobregeneralización, es decir, sacar conclusiones generalizadas sin ver los otros aspectos, y el pensamiento polarizado, que se refiere a ir de un extremo a otro en el campo emocional
- La falacia de justicia: cuando algo no se cumple como la persona quiere, se comporta injustamente y le es difícil adaptarse. En los sueños se venga.
- Personalización: las situaciones de su entorno son vistas como mensajes y señas.
- Abstracción selectiva: la conciencia solo se centra en lo relacionado con el estado anímico; si la persona se siente enferma solo se enfoca en la enfermedad olvidando su mejoría de estado.
- Falacia de control: la persona desea controlar todo y no tolera lo que ve como error.
- Interpretación: las acciones, palabras o actitudes de los demás se interpretan de mala manera, como ataques.
- Catastrofismo: piensa de manera negativa, cree que en su vida solo van a pasar desgracias; en sus sueños también refleja esa tensión.
María Camila Idrobo / @MaryIdroboPolitécnico Grancolombiano / Sala Contacto




