El viacrucis de la selección.
Apropósito de crucifixiones, cruces a las espaldas y látigo a los inocentes, hoy nos encontramos con un verdadero caso de juzgamiento y culpa, donde lo único que no hay es culpables. El tema no es otro que el de la selección Colombia
Apropósito de crucifixiones, cruces a las espaldas y látigo a los inocentes, hoy nos encontramos con un verdadero caso de juzgamiento y culpa, donde lo único que no hay es culpables. El tema no es otro que el de la selección Colombia, la misma a la que nos sentíamos honrados de pertenecer, la misma que nos hacia poner la camiseta con orgullo después de mucho tiempo, la misma que fue motivo de celebración en partidos ante rivales de talla como Chile y Uruguay. Pero como toda novela hecha en Colombia tiene su drama, cuyo génesis estaba en eso que ya nos estábamos acostumbrando a mirar de reojo: La derrota. La última vez que caímos ante una selección en un partido por eliminatoria fue ante Ecuador, en el segundo partido de Jose Pekerman como técnico del equipo, una derrota por la mínima diferencia que generó todo tipo de comentarios, insultos, dudas y un poco más. Después vinieron los partidos de la victoria, Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, el juego bonito y la recuperación de la identidad del futbol Colombiano, a la que se conoce en el mundo por jugar con la pelota al piso y la conducción de un volante 10, por supuesto como colombianos nos gustó, se aplaudió y se subió al bus de la victoria. Llegó el partido ante Bolivia como locales, la expectativa era enorme puesto que si se ganaba, esos tres puntos significaban un paso largo hacia la clasificación al mundial de Brasil, Colombia cumplió el objetivo y ganó en casa, que es la principal misión a la hora de aspirar a la clasificación al mundial, tal y como lo ha hecho con eficiencia Ecuador, ganando todos los puntos en su patio. Pero llegó el calvario para la selección ante Venezuela, y no es precisamente la derrota, porque incluso el líder hoy de la eliminatoria la selección de Argentina también cayó derrotada 1-0, mucho más que eso es lo que generó en el común de la opinión de los colombianos, la descalificación absoluta a un jugador que ha tenido buenos partidos como Amaranto Perea, basta recordar que fue gran figura en el compromiso frente a Chile, para muchos hoy ya es el Barrabás de la tricolor. James Rodriguez quizás el hombre más regular de la selección, el que más alto ha mantenido el nivel en los partidos de la presente eliminatoria también fue sometido a una larga tanda de látigos en redes sociales, e incluso el mejor delantero en la historia de Colombia, o por lo menos el más exitoso Radamel Falcao Garcia muchos ya lo titularon como un “Papayero suertudo botagoles” como lo dijo en su Twitter la noche del partido el columnista Ramiro Bejarano, que tendrá idea de todo menos de fútbol, y es que basta con llamar idiotas e imbéciles a quienes lo criticaron por sus ácidos comentarios, para saber que no solo no sabe de fútbol, sino también desconoce un poco del sentido del debate y el respeto a quienes le siguen en esta red social
Lo cierto es que opiniones como la del señor Bejarano abundan en medio de un ambiente que se pone denso entre los críticos de todo lo bueno que da el país, porque les recuerdo que estamos a un partido menos de Argentina que es líder, así como de Chile y Venezuela que son 4 y 5 respectivamente, todos podemos equivocarnos al hablar, pero creo que lo estamos disfrutando, todo para robarnos un show donde los payasos abundan.




