El que tenga rabo de paja que no se acerque a la candela
Estamos cansados de oír siempre que el fútbol es una fiesta para vivir en paz, disfrutar en familia y compartir entre amigos; Siempre condenamos la mala conducta y los hechos reprochables de las diferentes barras en los estadios de Colombia, pues hoy tenemos que reprochar la irresponsabilidad de Gerardo Bedoya el sábado en el clásico capitalino cuando agredió primero con un codazo y luego con una patada en el piso a Johnny Ramírez.


Estamos cansados de oír siempre que el fútbol es una fiesta para vivir en paz, disfrutar en familia y compartir entre amigos; Siempre condenamos la mala conducta y los hechos reprochables de las diferentes barras en los estadios de Colombia, pues hoy tenemos que reprochar la irresponsabilidad de Gerardo Bedoya el sábado en el clásico capitalino cuando agredió primero con un codazo y luego con una patada en el piso a Johnny RamírezNo es un secreto que Bedoya es un jugador fuerte, de temperamento, aguerrido en el terreno de juego y no en vano completó 41 expulsiones en su carrera, si le va bien mínimo recibirá 6 fechas de sanción; pero es precisamente esa forma de vivir el fútbol lo que llevó a Bedoya a ser campeón con el Cali, Racing de Avellaneda y recientemente con Santa Fe, además de convertirse en ídolo en el paso por otros equipos como Millonarios y Nacional
Aclaro que no se puede confundir al entrega, la pasión, el amor por la camiseta, el liderazgo y la berraquera con la patanería, violencia o mala intención, solo que en este país somos expertos en juzgar, señalar, calificar y acabar con cualquier persona que cometa un error, somos un país de ¡doble moral!Bedoya es consciente de su error y ofreció disculpas públicamente al país, pidió perdón a Johnny Ramírez, a su familia, a los directivos, a sus compañeros, a los hinchas y al fútbol en general, asumió su culpa y esta dispuesto a pagar las fechas que sean necesarias para enmendar en gran parte su error; este gesto demuestra que Bedoya no es el “matón” que muchos medios publican y muchas personas juzgan por la redes sociales
Los que han jugado fútbol alguna vez en la vida saben que la pasión que se genera en la cancha es infinita, unos la viven más que otros, pero lo que pasa en la cancha se queda en la cancha; con Bedoya estamos juzgando la condición humana a la persona, al padre, al amigo, al hijo y al esposo
Al jugador panameño lo deportamos por patear la lechuza,( También ofreció disculpas y cumplió con su sanción) al hombre que tocó la cola de una señorita lo condenaron a 8 años de cárcel, a Bedoya lo quieren sancionar de por vida, yo me pregunto ¿Acaso somos tan puros e inocentes en nuestras vidas como para juzgar y calificar los errores de los demás? ¿No tienen derecho las personas a equivocarse y tratar de corregir su comportamiento?Bedoya nos dijo en el Alargue que esta dispuesto a cambiar sus actitudes, a bajarle a la revoluciones, a buscar ayuda espiritual y profesional con el fin de mejorar su comportamiento en el terreno de juego, el merece otra oportunidad como se la merece usted o yo, así que dejemos los falsos moralismos, reprochemos el hecho y demos vuelta a la pagina
El que tenga rabo de paja que no se acerque a la candela…




