Luz Marina, la mujer que cuida los hijos de las prostitutas en el barrio Santa Fe
En el restaurante Deli Express la 23, propiedad de Luz Marina Lozano, se quedan los pequeños mientras sus madres se van a rebuscar la vida vendiendo sus cuerpos.
Por Patricia PardoDesde las 10 de la mañana, en el restaurante "Deli Express la 23", ubicado en el barrio Santa Fe, en la capital colombiana, se ven entrar y salir a varias mujeres durante todo el día. Ellas, vestidas muy ligeramente, traen consigo pequeños niños, algunos por mucho caminan y otros incluso tienen tan sólo días de nacidos. Las mujeres son prostitutas y los niños son sus hijos. En ese restaurante propiedad de Luz Marina Lozano se quedan los pequeños mientras sus madres se van a rebuscar la vida vendiendo sus cuerpos. Luz Marina los recibe por encima del mostrador del restaurante y uno a uno los va llevando para el patio trasero de la casa, donde los niños juegan, ven películas, comen y duermen. Luz Marina lleva 18 años en el barrio vendiendo almuerzo a los habitantes del sector y 6 años cumpliendo con esta labor, que inició un día cuando una prostituta le ofreció una ‘platica’, que además nunca le pagó, a cambio de cuidarle su hijo por unas cuantas horas
Desde ese entonces, Luz Marina, una tolimense de 46 años, comenzó a darse cuenta de la realidad que impregna la vida de las prostitutas del sector. Muchas han quedado embarazadas por descuido y otras por la ilusión del amor. Ahora mismo hay 2 trabajadoras sexuales que tienen bebés recién nacidos y su situación es tan lamentable que para estas mujeres no existe la famosa dieta post-parto, ellas en la crueldad de su realidad deben dejar a sus hijos de días de nacidos al cuidado de Luz Marina, mientras consiguen el dinero para la supervivencia diaria, en un ‘va y viene’ entre el trabajo y la lactancia
La mayoría de mujeres que utilizan los servicios y la caridad de Luz Marina son mujeres del viejo Caldas, de los Llanos Orientales y de Boyacá. Muchas son menores de 20 años y ya tienen 2 y 3 hijos. “Yo les cobro 10.000 pesos el día por cuidar y dar de comer a sus niños, pero la mayoría no me pagan, y yo cómo les digo que no les cuido esos ángeles”, afirma Luz Marina Lozano, quien también confiesa que un día llegó al restaurante una prostituta de 16 años y le entregó su bebe de 8 días de nacido y nunca más volvió, “él es el rey de la casa, ya tiene 3 años y es nuestro consentido”, concluye esta mujer que dejó de vivir su vida por cuidar a estos pequeños
A Luz Marina no le ayuda nadie, sólo los empleados del restaurante quienes de vez en cuando le dan un vistazo a los niños. Según Luz Marina, ni el ICBF, ni la Alcaldía Local han querido colaborarle con esta labor, que bajo ningún interés, ella realiza diariamente. ¿Y es que sí ella no lo hace, entonces quién?




