'Expresidentes deben responder': Jorge Armando Otálora
El magistrado, quien dejó una constancia frente a las llamadas actas falseadas en la Judicatura, explicó en entrevista con El Espectador cómo ocurrieron los hechos


¿Por qué termina usted en entrevista con la Fiscalía?La verdad, desconozco los pormenores de la denuncia que ha instaurado una de mis compañeras, la doctora María Mercedes López. En lo que he observado en los medios de comunicación se hace referencia a una constancia que dejé en noviembre de 2010, además por escrito, en la sala de esa semana
Entiendo que ya fue entrevistado por la Fiscalía, ¿sobre qué le preguntaron?Querían escuchar el origen y la motivación de la constancia que le presenté a la magistrada Julia Emma Garzón e hice el relato correspondiente
¿Por qué, si usted fue el único en dejar una constancia por escrito, desde noviembre de 2010, no presentó denuncia, como sí lo hizo la magistrada López ante la Fiscalía?La verdad, la constancia fue muy enérgica, haciendo referencia a una equivocada interpretación que se estaba haciendo, tanto de la decisión de una sala como del estatuto de la administración de justicia. Ahí planteé por qué estaban equivocados el vicepresidente encargado y el presidente de esa sala —el doctor Henry Villarraga—. Fui enérgico en mis comentarios y le dirigí la constancia a la doctora Julia Emma Garzón, quien era la presidenta, para que además obrara dentro del acta y entonces mi constancia por escrito hace parte del acta de esa fecha, por eso está ahí
¿Y cuál era la irregularidad?Que se había destituido a un magistrado de Ibagué y se había dispuesto que se iba a nombrar más adelante (el reemplazo). Sin embargo, con sorpresa nos enteramos de que se había encargado a la asistente de ese despacho, motivo que generó mi solicitud de aclaración a la secretaria y me dijo que se había nombrado con fundamento en lo dispuesto en sala
Entonces manifesté que en sala se dispuso la destitución pero nunca se habló de cargos, que por favor me aclararan esa situación. Efectivamente lo aclararon: sacaron otra resolución, en que se encarga ya al vicepresidente, encargado del presidente, motivo por el cual también manifesté mi inconformidad y les dije que el presidente tampoco tenía esas facultades, porque esa es una facultad de la sala, según el estatuto de administración de justicia. Luego le pedí a la señora presidenta que tomara cartas en el asunto y corrigiera esos errores, circunstancia que ocurrió a la semana siguiente
Desde mi óptica y desde mi experiencia penalista nunca vi el tema, la falsedad. Vi que estaban interpretando equivocadamente unas normas, se corrigieron en la sala siguiente por parte de la presidenta y lo único que hice fue manifestar mi inconformidad. Así quedó tanto en la sala como en el acta
¿Y esos son los documentos que la doctora María Mercedes López entrega ahora a las autoridades?Esos son, entiendo yo por los medios de comunicación, los documentos a que hacen referencia
¿Qué otros magistrados manifestaron que no estaban de acuerdo o que ahí se estaban presentando unas irregularidades?Pues, por escrito el único que lo manifestó en ese momento fui yo y la doctora María Mercedes muy gentilmente me comunicó verbalmente lo que estaba pasando. Decidí manifestar la constancia por escrito. Mi experiencia me indica que no se dejaba la constancia en la sala, sino que se acudía ante los organismos judiciales correspondientes
¿Qué buscaban al recibir la renuncia de uno y postergar el nombramiento de otro y falsear las actas?La explicación que me dieron, y por eso yo no le vi el argumento ni la falsedad, es que como se aceptó una renuncia y las salas allá, en Ibagué, son sólo de dos personas, al faltar uno no podía funcionar la sala, entonces tenían que tomar decisiones de la sala en esa región y necesitaban urgentemente el otro magistrado. Esa fue la explicación que me dieron, y por eso se encargó a la misma auxiliar de ese despacho y fue por el término de dos o tres días, para no interrumpir y hacer traumática la función de esa sala. Desde esa óptica me lo explicaron y así lo entendí. Cuando ya se encarga oficialmente a la magistrada, todo se solucionó y volvió a la normalidad y por eso simplemente dejé la constancia
¿Hoy analiza usted que estos casos de alguna manera estaban tratando de favorecer el ‘carrusel de pensiones’ que denunciamos ya hace algún tiempo?La verdad, hasta que uno no veía quiénes son y sin estudiar la hoja de vida, me abstendría de opinar del tema, no lo veo con esos ojos
Se ha dicho que este era básicamente un tema que manejaban Henry Villarraga y Angelino Lizcano. ¿Cómo califica usted el desempeño de los dos?Lo que ocurre es que en estos nombramientos, el resultado y el resorte de copias le corresponden al presidente de turno, quien es el que efectivamente firma la resolución de nombramiento. Yo nunca he estado de presidente de sala; desconozco las minucias o cómo se lleva a cabo ese tema. Los que han estado de presidentes han sido Henry Villarraga y Angelino Lizcano, Ovidio Claros y Julia Emma Garzón. Los demás no hemos sido presidentes de esa sala
Entonces, ¿son ellos quienes tendrían que responder penalmente por esta situación, de llegar a confirmarse que hay una falsedad en documento público?Claro, son los presidentes
¿Conoció sobre actuaciones indebidas de la secretaria de la Sala Disciplinaria, Yira Lucía Olarte?Pues en ese momento yo sí la llamé para que me aclarara ese tema y fui muy vehemente con ella, pero de ahí a saber las minucias... Si hubiera tenido conocimiento, es obligación como funcionario público ponerlas en conocimiento de la autoridad
Hablemos un poco de la reforma a la justicia, que tiene todo que ver con el tema de Consejo Superior de la Judicatura, de cara a lo que está pasando. No es un secreto que hace mucho tiempo usted viene expresando preocupaciones. ¿Ahora sí cree que llegó la hora de acabar con ese tribunal?Yo ahí he tenido una posición muy clara, y es que soy muy amigo de la institucionalidad. Creo que el Estado debe permitir que maduren las instituciones, que crezcan y se les den las herramientas para que ellas mismas tomen los correctivos
Le doy dos o tres ejemplos: la historia nos ha enseñado que el tema de acabar las instituciones no soluciona ningún inconveniente. Acuérdese de Ecosalud, gran foco de corrupción. Acabaron Ecosalud, creamos Etesa y volvieron a caer en los focos de corrupción. El tema no es cambiar el nombre de la institución. Lo mismo ocurrió con la Caja Agraria, después Banagrario y así le puedo dar varios ejemplos
En cambio, sí le puedo dar un ejemplo muy propositivo y es el de la Policía Nacional, es una institución que tiene 121 años, que a lo largo de la historia ha tenido en algunas etapas problemas de corrupción, pero que en lugar de hablar de acabar con la institución, se dispuso rodearla de las garantías y mecanismos para que los altos mandos pudieran tomar las decisiones en su momento, cosa que se hizo. Ese es el camino que tenemos que tomar. Yo no soy ni ciego ni sordo frente a la cantidad de inconvenientes que se han venido presentando en el Consejo Superior
Es más, yo lo planteé en mi posición, que si esto se llegara a llevar a cabo, y a pesar de que soy el más nuevo de la sala —es decir, al que le queda más período por delante—, soy el primero en salir, dar un paso al costado y renunciar. Estas reformas deben venir acompañadas de la renovación de las personas que estamos en la sala, para poder darle legitimidad a la reforma y cambiar el sentimiento de incertidumbre que tienen la opinión pública y la sociedad frente a esa sala y frente al organismo, que es lamentable y triste




