Así fue el engaño del sometimiento a la justicia del Erpac

Por el exceso de confianza de la Fiscalía, engaños de los abogados y falta de comunicación interinstitucional, la entrega se terminó convirtiendo en un rotundo fracaso.

Justamente hoy hace una semana, el país asistió con expectativa a un evento histórico: el sometimiento de casi 300 miembros de una de las bandas criminales más peligrosas del país que en su momento alcanzó a tener en sus filas unos 1.100 integrantes, el Erpac. En cuestión de horas, por el exceso de confianza de la Fiscalía, los engaños de los abogados y la falta de comunicación interinstitucional, lo que parecía un éxito para la administración de justicia, se terminó convirtiendo en un rotundo fracaso que ahora, a marchas forzadas, se intenta remediar. La fase final de este sometimiento a la justicia, que se venía planeando hace seis meses, comenzó el martes de la primera semana de noviembre. Ese día el abogado Nelson Torres, en representación de José Eberto López, alias ‘Caracho’, llegó a la Fiscalía, acompañado de otro abogado al que siempre identifico como el doctor Franco, y se reunió con Luis González León, jefe de la Unidad contra Bandas Criminales; y con el director Nacional de Fiscalías, Néstor Armando Novoa, para formalizar la intención de su cliente de someterse a la justicia y entregar alrededor de 350 hombres. Entre las condiciones que se establecieron por parte de la Fiscalía, se encontraban la colaboración incondicional con la justicia, la imputación de los delitos de concierto para delinquir agravado y tráfico de armas, y el respeto a la medida de aseguramiento que se solicitaría ante los jueces, que en todo caso, podría ser rebatida por los abogados, si así lo consideraban, para que fuera revocada o modificada por una detención domiciliaria. Durante esos días las conversaciones fueron permanentes, pero sólo hasta la última semana de noviembre se descartó que estas personas se fueran a entregar en pequeños grupos ante las diferentes seccionales de la Fiscalía en los Llanos Orientales, y se planeó una entrega colectiva en cercanías a Villavicencio, donde participaría el Gobierno Nacional, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Policía y el Ejército Nacional. De inmediato se entró en contacto con Sergio Jaramillo, Alto Consejero para la Seguridad Nacional, para organizar la logística, el traslado y la manutención de estas personas. Con respecto a la situación jurídica, la Fiscalía solamente tenía certeza de seis órdenes de captura proferidas contras los cabecillas de la organización el pasado 2 de septiembre, por el delito de concierto para delinquir. De resto, la confianza estaba puesta en los acuerdos verbales hechos con los abogados y la firma de un acta colectiva e individual, al momento del sometimiento, en la que aceptaban ser parte de un grupo ilegal armado y con esa autoincriminación se podía hacer la imputación por el delito de concierto para delinquir agravado, y en la medida que entregaran material bélico, también el de fabricación, porte y tráfico de armas

Finalmente la Gobernación del Meta dispuso el Parque Temático Las Malocas, a 10 minutos de Villavicencio, como el sitio donde se congregarían los cuatro abogados que acompañarían el proceso, entre ellos Torres y Franco, y todos los integrantes del Erpac en dos grandes grupos entre el jueves 22 y el viernes 23 de diciembre. “Sin embargo la idea que le vendieron los abogados a esas personas era la firma de un acta y listo, quedaban en libertad. Querían aprovechar la época de navidad para escapar del acoso de la Fuerza Pública y estar con sus familias”, dijo uno de los fiscales que estuvo en el proceso. Desde el martes de la semana pasada cuando comenzaron a llegar masivamente los 19 fiscales y cerca de 250 investigadores, se comenzaron a evidenciar los problemas de logística. No había suficientes baterías sanitarias, la alimentación no estaba garantizada para una permanencia de, al menos, 10 días, y tampoco había suficiente agua potable. Sin embargo el proceso continuó y el jueves llegó el primer grupo compuesto por 36 personas, se les identificó y avanzó su judicialización, tal como lo explicó en su momento Luis González León. “La Fiscalía General de la Nación debe mirar y está haciendo una comparación de las bases de datos para saber cuáles tienen orden de captura, y los que tienen orden de captura, dejarlos a disposición de los fiscales que obtuvieron de los jueces de Control de Garantías las mismas (…) Y frente a los que no tienen orden de captura comenzamos los actos de judicialización con el CTI” Lo que transcurrió con aparente normalidad durante el jueves y el viernes, con la llegada de alias ‘Caracho’, y los otros cinco cabecillas, se daño por completo el sábado a las 3 de la tarde. “Fue imposible manejar un grupo tan grande, los abogados les prometieron que iban a quedar en libertad el 24 de diciembre, y cuando vieron que los primeros 13 quedaron asegurados, la gente se ‘alebrestó’, los que declararon dijeron que eran víctimas del Erpac, que habían sido obligados a ir, porque esa fue la estrategia de los abogados, y más aún cuando empezó a faltar la comida y el agua, cogieron sus maletas y se fueron, no había forma de detenerlos, no había orden de captura en su contra y no estaban aceptando su participación en el grupo ilegal”, señaló una fuente cercana al proceso. Sumado a la falta de voluntad de estas personas, un grupo de 24 defensores públicos que había sido un convidado de piedra en el proceso, fue convocado a una mesa extraordinaria ante la renuncia de dos abogados. “Ellos (los abogados) querían que fuéramos como auxiliares de ellos. La esencia del cuento es que los que se iban a someter iban con la idea de firmar un acta y ya, por eso nunca aceptaron los abogados nuestros, ellos no tuvieron ninguna actuación. La defensa finalmente renunció para sabotear el proceso y eso hacía parte de la estrategia, además jurídicamente hablando los del Erpac no estaban detenidos”, dijo una alta fuente de la Defensoría del Pueblo. ¿Por qué razón después de quedar en libertad, se expidieron órdenes de captura tan pronto estalló el escándalo por la libertad de estas personas si supuestamente no se tenían suficientes elementos probatorios para solicitarlas? Frente a lo que parecía un inminente fracaso, la Fiscalía optó por conformar cuatro grandes grupos de fiscales, analizar las bases de datos, confrontar las identificaciones de manera minuciosa y verificar si tenían requerimientos judiciales, labor que se había hecho a medias la semana pasada, para solicitar rápidamente a los jueces las órdenes de captura. “Muy seguramente el 90 por ciento de las personas que se sometieron son del Erpac, pero por supuesto, no descartamos que haya campesinos o personas que no hacían parte del grupo ilegal”, dijo uno de los fiscales que acompañó el proceso. Y entonces, ¿por qué librar órdenes de captura sin tener la absoluta certeza de su pertenencia al grupo ilegal? Según la Fiscalía era indispensable solicitar las detenciones de estas personas con apenas una ‘inferencia razonable’ o indicio de su pertenencia al grupo ilegal, que se advierte por haberse presentado, que sin embargo no se activará de manera inmediata sino hasta que avance la investigación o se encuentren antecedentes judiciales o vínculos con otros procesos penales. “La orden de captura yo la puedo tener guardada aquí, y yo como fiscal puedo decir, qué tenemos aquí contra este señor para realmente hacérsela efectiva. Porque después de que le ‘meta la mano’ para capturarlo, ya tengo que formular imputación, pedir medida de aseguramiento y al poco tiempo presentar el escrito de acusación. Por eso la orden de captura tiene una vigencia de seis meses”, explicó la fuente tras descartar que la totalidad de las capturas se vayan a hacer en los próximos días. Y aunque este cuestionado proceso contó con varios logros, como la identificación de personas que no estaban en las bases de datos de la Registraduría, la individualización de los presuntos integrantes de la banda criminal e incluso el hallazgo de desaparecidos; lo cierto es que la incertidumbre por el futuro jurídico de estas personas, hoy más que nunca, es total.

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