Nuestro Mundial, 25 años después
Por Rafael Villegas. Los colombianos hoy, debemos sentirnos orgullosos, después de pagar una penitencia de 25 años, le estamos cumpliendo al mundo una vieja deuda, al albergar el fútbol del futuro con este mundial sub 20.


Por Rafael VillegasEn 1974, hace ya 37 años, en el marco del campeonato mundial de Alemania, los locales de la mano del “Káiser” Franz Benkenbauer dejaban a los holandeses del maravilloso Johan Cruyff vestidos y alborotados como novias a la puerta del altar del título de campeones mundiales; Breitner y Muller cerraron en sus narices el sueño de gloria de su matrimonio con la historia
Los tulipanes no alcanzaron el título de campeones mundiales a pesar de la perfección de su fútbol, expresado en la naranja mecánica; aquel año los colombianos, ausentes de los mundiales desde 1962, tuvimos la gran oportunidad de meternos de lleno en el libro de los países que han celebrado un mundial de fútbol
Eran otras épocas, no existía Internet, no había celulares, ni televisión en tercera dimensión, ni transmisión de partidos en directo y sólo contábamos con la maravillosa narración del colombiano Andrés Salcedo en Transtel, programadora teutona, que nos deleitaba en los televisores Sharp de la época con un fútbol extraño en blanco y negro de futbolistas con nombres impronunciables
En aquellos años el inolvidable Alfonso Senior, uno de esos soñadores y visionarios costeños dignos sucesores de Melquiades, aquel enorme gitano que enloqueció a “Macondo” trayendo el hielo y los espejos, alcanzó lo que parecía imposible, un mundial de fútbol para Colombia. Logró que el mundial de 1986 se lo adjudicaran a este país tercer mundista conocido en el planeta sólo por la violencia guerrillera de un tal “Tirofijo”, heredero de una guerra estúpida y partidista que creó el frente nacional para que las familias poderosas se repartieran el país y el poder cada cuatro años después de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, “el caudillo del pueblo”
Colombia vivió una gran fiesta con esa designación, acompasada con el irremplazable aguardiente al ritmo de los triunfos del campeonato del Deportivo Cali y los goles de Víctor Ephanor, un brasilero que gritaba en el Romelio Martínez de Barranquilla con cada gol, que la arenosa era una extensión del país de la samba y la feijoada
Sin embargo, en este Macondo, retratado magistralmente por García Márquez, sucedió lo que suele acontecer en países donde la realidad supera la ficción: pasaron los años, los gobiernos de turno, AlfonsoLópez, Julio Cesar Turbay y Belisario Betancourt NO le dieron la seriedad que el evento ameritaba… y en 1982, con el agua al cuello tuvimos que renunciar, haciendo el oso mundial, a un certamen que nos hubiera llevado a ser recordados por siempre como el país donde explosionó el nuevo rey del fútbol: Diego Armando Maradona. Porque eso exactamente fue lo que sucedió en México, que a pesar de los terremotos y las crisis sociales le dijo sí al mundial 86 por segunda vez (la primera fue en el 70) y vio como sus canchas consagraban al “pelusa” de Villa Fiorito
Es por eso que los colombianos hoy, debemos sentirnos orgullosos, después de pagar una penitencia de 25 años, le estamos cumpliendo al mundo una vieja deuda, al albergar el fútbol del futuro con este mundial sub 20
No es que haya cambiado mucho el panorama, sino que esta vez los políticos de siempre, crisoles de honestidad, próceres de la patria, defensores de los pobres que desde sus apoltronadas butacas hablan de camas para hospitales, casas para la tercera edad, pupitres para escuelas abandonadas o carreteras, no pudieron quitarnos esta fiesta del fútbol al estar ocupados escondiéndose como ratas ante los escándalos públicos que los alcanzan por contrataciones fraudulentas, carteles de todo tipo o estafas al fisco
Hoy, mostramos a Colombia al planeta, con estadios lujosos del primer mundo que albergarán selecciones de todos los rincones orbe, que seguramente se llenarán de emociones defendiendo los colores de sus naciones en estos 23 días donde nuestro país se conocerá más por lo que suceda en sus canchas que por los hechos de violencia, narcotráfico o terror con los cuales convivimos a diario. Todas esas noticias tristes que nos encierran en casa para protegernos cubiertos con la cobija del miedo
Lo que suceda con nuestra selección en la cancha será importante, y más cuando pensamos que esta generación de futbolistas puede dar una gran satisfacción, pero esa alegría se queda corta ante lo que ya ganamos ante el mundo con la imagen de un país pujante de gente verraca y echada pa´lante, ¡que es tan grande y tan rico que no se lo han podido terminar de robar!¡Que viva nuestro mundial!




