Balance preliminar
Al comienzo todo parecía muy extraño en esta Copa América que cogió a Argentina bajita de defensas luego de la caída de River y Facundo. Los empates de Bolivia y Venezuela contra Argentina y Brasil, la falta de gracia de Messi y Neymar, la racha de empates que hizo repetir la frase aquella de que el fútbol se ha nivelado, la selección Colombia como uno de los pocos equipos que había marcado un gol luego de tres días del ajedrez de los primeros juegos.


Por Pascual Gaviria Al comienzo todo parecía muy extraño en esta Copa América que cogió a Argentina bajita de defensas luego de la caída de River y Facundo. Los empates de Bolivia y Venezuela contra Argentina y Brasil, la falta de gracia de Messi y Neymar, la racha de empates que hizo repetir la frase aquella de que el fútbol se ha nivelado, la selección Colombia como uno de los pocos equipos que había marcado un gol luego de tres días del ajedrez de los primeros juegos. Pero poco a poco todo vuelve a lo normalidad. De los ocho equipos clasificados a segunda ronda apenas hay uno nuevo con respecto a la Copa anterior en Venezuela: Colombia
Luego de los sobresaltos iniciales vale la pena intentar un primer balance. Comencemos por los que ya volvieron a casa gracias a sus 270 minutos y a la tranquilidad del volcán chileno. Costa Rica ganó algo con la presencia de Lavolpe en el banco, eso infunde algo de respeto, pero sigue siendo equipo de un solo jugador: el pequeñito Joel Campbell. México estaba en otra cosa. En todas las invitaciones fue semifinalista, esta vez vinieron de putas y salieron trasquilados. Otro pequeñito, Giovanni Do Santos, mostró por qué entrenó con Barcelona desde los 12 años. Bolivia fue equipo de un solo partido: mostró que solo está para amargar a Argentina. Y Ecuador perdió la mística que tuvo con Bolillo, ese creerse el cuento, y olvidó las claves de equipo modesto y sorprendente que descubrió Suárez. Ahora no tienen sino fuerza y carrera: parece el equipo de atletismo de Jamaica
Argentina demostró que tiene lo peor y lo mejor en el banco. Solo cuando lo más malo, Batista, puso a los mejor, Agüero, Di María e Higuaín, el equipo logró ganar con comodidad. Y de nuevo apareció Messi, alias el apátrida. Brasil siempre se demora dos partidos para calentar y siempre es mejor que todos. Cuando Julio Cesar recuerda Valdir Peres, aparecen Neymar, Pato y Robinho
Venezuela ha comenzado a construir lo que hasta hace poco tenía Ecuador: un equipo que sabe hasta donde puede llegar pero no tiene complejos. La llamada Remolacha mecánica sigue con vida. Y Chávez también. Uruguay y Paraguay, los grandes del pasado mundial, han mostrado menos de lo que se esperaba, parece que los equipos, sus sistemas digo, también se agotan. Y sus figuras no juegan igual que hace un año: Forlán lleva 10 partidos sin meterla y Larissa Riquelme está jugando a lo mismo que los mexicanos
Perú al igual que Costa Rica tiene más técnico que jugadores y se esconde más que la Colombia de Bolillo. Chile quiere jugar a la velocidad que le imprimía Bielsa, parece que los jugadores todavía le temen a las pataletas de El Loco en el entretiempo. Pero ojo, tiene suerte, marcó tres de sus cuatro goles en tiro de esquina. Cerremos con el primero del Grupo A. Colombia ha llegado al arco contrario más que los últimos dos años. Falcao parece haber roto el maleficio y Neco Martínez apagó la mala suerte del arranque con solvencia. Fuimos primeros y merecimos más, ganamos un partido caminando y somos el único equipo con la valla invicta. Todo va muy bien, pero hay dos grandes preocupaciones: El presidente Santos ha cogido la selección como talismán para olvidarse y hacernos olvidar de las tomas guerrilleras, y Maturana ha comenzado a creer en equipo. ¿Malos augurios?




